Por Jadir Hernández ()
La maquinaria de propaganda afín al régimen castrista ha revelado su pánico absoluto ante la inminente escalada militar impulsada por la administración de Donald Trump en la región.
Bajo el dramático nombre de «Operación Exterminio Total», los voceros del comunismo confirman que las fuerzas estadounidenses han fijado su contundente mira estratégica sobre Cuba, Ecuador y Colombia.
Esta alerta desesperada evidencia que la Casa Blanca está moviendo sus piezas bélicas con una agresividad que no deja margen de maniobra a los regímenes autoritarios del continente.
El llanto mediático de la izquierda internacional es la prueba definitiva de que la tiranía se sabe acorralada y sin capacidad de respuesta militar o diplomática.
La proyección de fuerza de Estados Unidos sobre ejes neurálgicos de Latinoamérica no solo corta el oxígeno logístico de La Habana, sino que acelera el colapso inminente de su estructura de poder.
Al exponer públicamente su terror ante esta operación, el régimen confiesa su extrema vulnerabilidad y la letalidad del plan de presión máxima ejecutado por Washington.
Cada despliegue de tropas o activos estadounidenses en la región es un clavo innegable en el ataúd de una dictadura que ya no tiene quién la defienda.
El cerco de hierro se cierra rápidamente sobre los jerarcas castristas, demostrando que la libertad es indetenible; noticia en desarrollo, manténgase conectado.
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