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TRUMP, EL “PINGÚ”

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Por Carlos Carballido ()

Dallas.- El título molestará a muchos, pero para quien es caribeño sabe de lo que hablo. No hay manera de ser decente ante tanta payasería antiamericana de los Demócratas.

En el discurso del Estado de la Unión, el presidente Trump acaba de exhibir —sin que le tiemble la mano— a toda esa caterva inservible de políticos que odian al pueblo americano. Estos harán lo posible para perjudicarlos mientras benefician al inmigrante ilegal. Además, no dudarán para llevar al país a la debacle económica.

Allá salieron los fact-checkers y toda esa prensa prolatina y antiamericana a tratar de descalificar y ridiculizar al mandatario cuando habló de la recuperación económica de EE.UU. Esto sucedió tras cuatro años de sufrimiento con Biden.

Engaños tras engaños solo porque Trump siempre hace lo mejor que sabe: ironizar con sarcasmos para que los estúpidos se cocinen sus hígados.

El presidente Trump se forjó en una cultura urbana y de barrio como Nueva York aunque viene de una familia típica de clase media norteamericana. Sin embargo, su mentor, el abogado Roy Cohn, brazo derecho del senador McCarthy, insufló en él un sentido de desprecio al izquierdismo. También le transmitió amor por el capitalismo y sobre todo orgullo americano.

2025, un año mejor

Conh, quien también fue abogado de connotados mafiosos como “Fat Tony” Salerno (familia Genovese), Carmine Galante (Bonanno) y Paul Castellano (Gambino), entre otros, le marcó al fuego que no puedes ser débil ni refinado a la hora de buscar éxito en tu trabajo. Por otra parte, el mundo no es un paraíso sino un lugar agresivo donde la fuerza debe ser usada siempre a tu favor.

¿Y que de malo hay en eso si se trata del pueblo americano? Nada.

Los críticos se van siempre con la finta. No podemos esperar que Trump se ajuste a las cifras concretas. Si hay ganancias económicas dirá que son estratosféricas, pero no miente, solo hiperboliza.

Los datos del 2025 están ahí: inflación estabilizada con tendencia a la baja, reducción y estabilización del precio del combustible por debajo de 3 dólares. Además, hay ganancias por aranceles a pesar del catastrofismo que auguraron “especialistas” y, sobre todo, bolsas estables y mayormente en alza.

El discurso de la Unión demostró que EE.UU. está en manos de políticos corruptos. Una buena parte de ellos ni siquiera podían ponerse de pie al ser cuestionados si priorizaban al ciudadano americano que vota por ellos.

Trump fue más allá. Inclusive pidió la aprobación del bill que prohibe a los políticos usar información privilegiada para especular en la bolsa. Esta práctica ha traído un enriquecimiento sospechoso en varios senadores y congresistas, poniendo en riesgo el balance propio de la bolsa.

Los valores: familia, tradiciones y libertad

Esta práctica inmoral hace que estos políticos inviertan en las empresas vinculadas a sus comités de trabajo. Además, han permitido que sus carteras se engrosen de un año a otro en trades que se hacen incluso a menos de 24 horas de las informaciones económicas oficiales.

Hay que tener una masa escrotal enorme para no dejarse intimidar por esos demócratas chusmas y pandilleros que siguen afectando con sus decisiones los valores que siempre han hecho grande a cualquier nación. Son valores como la familia, las tradiciones y el amor por la libertad.

El síndrome de Trastorno de Trump (TDS) los ha vuelto lunáticos de caras deformes por el odio (Ilhan Omar el vivo ejemplo). Son estos antiamericanos los que siguen cosechando votos de personas que se darán cuenta de su error cuando sea demasiado tarde.

América está muriendo desde su propio interior. Las instituciones y medios de prensa se están encargando de hacerlo apelando a que el público americano sucumba por “infoxicación” falaz y manipuladora.

Por lo menos ver a Trump señalándolos con el dedo y diciéndoles sin filtro “locos desvergonzados” da más placer que una masturbación después de un baile pegaito como hacíamos en las fiestas de los 80.

Nota: Perdón por mis analogías. Hay un momento en que hay que ponerse colorado. Ayer Trump nos convidó a lo mismo.

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