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Sale de Cuba el influencer cristiano Iván Daniel Calás

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Por Oscar Durán

La Habana.- La salida de Iván Daniel Calás de Cuba no es un hecho menor. No se trata simplemente de otro joven que decide emigrar en busca de oportunidades; estamos hablando de una de las voces más incómodas para el régimen en los últimos tiempos.

Según pudimos confirmar, ya va rumbo a España, cerrando —al menos por ahora— un capítulo marcado por la confrontación directa con un sistema que no tolera la disidencia, mucho menos cuando viene acompañada de fe y convicción.

Calás no apareció de la nada. Fue uno de esos pioneros de YouTube en la isla que, desde la adolescencia, se las ingenió para crear contenido en medio de la censura, la mala conexión y la vigilancia constante.

Desde 2017 comenzó a construir un discurso propio, abordando temas de fe, cultura y sociedad con una línea cristiana clara, conservadora y, por supuesto, profundamente incómoda para quienes controlan el relato oficial.

Entre 2020 y 2021 dio un paso más allá. Denunció abiertamente restricciones a la libertad religiosa en Cuba: la negación de la objeción de conciencia, la imposibilidad de que los padres decidan la educación de sus hijos y el cierre sistemático de espacios cívicos. A eso le sumó su trabajo audiovisual con cortometrajes como Decisión (2021) y Cyanofobia (2023), donde se metió de lleno en temas que el sistema prefiere mantener bajo la alfombra.

El costo de esa postura no tardó en llegar. Durante el Servicio Militar Obligatorio fue interrogado en varias ocasiones, en una dinámica que ya resulta demasiado conocida. Aun así, no bajó la cabeza. Siguió hablando, lideró iniciativas juveniles de oración pública, impartió clases sobre el ejercicio de la fe y convirtió la iglesia en algo más que un espacio espiritual: la transformó en un punto de encuentro para la educación cívica frente a un modelo totalitario.

Quizás la mejor manera de entender quién es Iván Daniel Calás está en sus propias palabras, dichas tras un interrogatorio en 2023: “Sí, temo por mi vida. Pero Dios está al control. Dios es más fuerte que el Departamento de Seguridad del Estado. Dios es el Rey de Reyes”. Hoy sale de Cuba, pero su historia —y lo que representa— difícilmente se queda atrás. Porque cuando alguien se atreve a hablar así dentro de la isla, ya dejó una marca imposible de borrar.

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