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¿Por qué Bad Bunny puede y Maykel Osorbo no? El peso de la ciudadanía en la música caribeña

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Por albert Fonse ()

Ottawa.- Los cantantes de Puerto Rico le tienen que dar las gracias a los Estados Unidos porque no es una cuestión de talento solamente. Tampoco es solo cuestión de suerte, es ser parte de los Estados Unidos lo que les ha dado ventajas estructurales que Cuba y República Dominicana no tienen.

Si hablamos de libertad para crear y expresarse, Puerto Rico opera en un entorno donde un artista puede decir lo que quiera, criticar, provocar, incluso quemar una bandera y seguir libre. En Cuba, en cambio, un régimen totalitario controla los medios de comunicación, los escenarios y la difusión cultural. Además, censura lo que no le conviene y castiga al que se sale de la línea.

Un ejemplo claro es Maykel Osorbo, ganador de un Grammy por la canción Patria y Vida, que terminó convertido en preso político. En un lugar, un premio internacional impulsa tu carrera; en el otro, puede convertirse en una condena. En República Dominicana no existe una censura estatal comparable a la cubana. Sin embargo, el crecimiento depende más del mercado privado y de la capacidad económica local, no de una integración automática con el sistema mediático más grande del mundo.

Si miramos la movilidad y el acceso al mercado grande, Puerto Rico tiene libre movimiento laboral por todo Estados Unidos sin visas ni permisos. Eso facilita giras, entrevistas, contratos y colaboraciones en ciudades clave. Un dominicano necesita visado y trámites para trabajar en ese mercado, lo que retrasa y complica oportunidades.

Un cubano, además de enfrentar ese mismo obstáculo migratorio, carga con restricciones internas y una realidad tan dura que incluso hubo artistas que murieron intentando llegar al sueño americano, como Elvis Manuel, un joven con enorme talento que yo tuve la suerte de disfrutar en vivo. Elvis Manuel murió ahogado en el mar intentando escapar. Si hubiera nacido en Puerto Rico, hoy estuviera vivo y fuera un artista conocido mundialmente.

El caso Puerto Rico

Si hablamos de dinero y mercado interno, Puerto Rico está integrado al dólar y al sistema financiero estadounidense. Eso significa mayor consumo cultural, más inversión y más capacidad para montar eventos grandes.

En Cuba el poder adquisitivo del pueblo es muy bajo, lo que hace casi imposible sostener una industria musical fuerte basada en el público local, y además el Estado controla la infraestructura cultural. También en República Dominicana existe más libertad económica que en Cuba. Sin embargo, el mercado sigue siendo más pequeño y menos robusto que el estadounidense, por lo que muchas carreras dependen de lograr exportarse para crecer realmente.

En medios de difusión y efecto dominó continental, Puerto Rico tiene acceso directo a grandes televisoras hispanas, plataformas globales y a la comunidad latina más numerosa y diversa del continente, con alto poder adquisitivo.

Cuando un tema conecta en Estados Unidos, se expande por toda América porque esa comunidad está formada por personas de todos los países latinoamericanos. República Dominicana puede entrar a ese mercado, pero desde afuera y con más fricción. Cuba enfrenta además la barrera de la censura y el control estatal de los medios, que decide quién suena y quién no.

El entorno marca la diferencia

Incluso en lo digital la diferencia es estructural. El ingreso en YouTube depende del CPM, el costo por cada mil vistas. En Puerto Rico, al formar parte del mercado estadounidense, el CPM de música suele rondar entre 3 y 5 dólares; en República Dominicana se mueve entre 1 y 2 dólares; en Cuba ronda 1 dólar. Un millón de vistas puede generar en Puerto Rico entre 3 mil y 5 mil dólares, en República Dominicana entre mil y 2 mil, y en Cuba cerca de mil. La misma canción, el mismo millón de vistas, pero ingresos que pueden duplicarse o triplicarse simplemente por el mercado publicitario al que se pertenece.

El talento existe en las tres islas. La diferencia está en el entorno que lo impulsa o lo asfixia. Cuando tienes libertad, acceso directo al mercado cultural más grande del planeta, poder adquisitivo y monetización fuerte, las probabilidades cambian. Cuando tienes censura, pobreza estructural o barreras migratorias, el talento tiene que luchar no solo contra la competencia, sino contra el sistema completo.

Hermanos puertorriqueños, el resto de las islas muchas veces los mira con una mezcla de admiración y envidia, porque mientras millones de latinoamericanos arriesgan la vida cruzando selvas, desiertos y mares. Mientras tantos mueren intentando llegar a Estados Unidos o viven como indocumentados sin estabilidad ni derechos plenos, ustedes ya tienen ciudadanía, movilidad y acceso directo a uno de los mercados más grandes del mundo. Esa es una ventaja histórica que no se debe dar por sentada. No sigan bobeando detrás de reguetoneros zurdos millonarios, porque a ellos no les va a cambiar la vida, pero a ustedes sí.

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