Por René Fidel González García ()
Santiago de Cuba.- No eres ingenuo: es que todo sueño que no esté sometido al control resulta peligroso para cualquier poder que no nazca de la libertad ciudadana, que no sea fruto de la democracia.
La mediocridad no ha podido volver estéril a la sociedad cubana, ni a ti, ni a mí.
El poder mediocre es el producto de un poder que ya no sueña, que se obsesionó con conservar lo que antes privatizó y monopolizó para que dejara de ser público, nuestro.
La mediocridad del poder son las ojeras que dejan las pesadillas de quienes, cada día, temen perderlo.
Es eso: el poder que ya no sueña, que se volvió estéril por miedo a soñar. Y para soñar, es preciso ser libre.
Nosotros seguimos soñando. La política puede ser soñada tanto como la felicidad.
No creas que pueden matar tus sueños, suéñalos. Todo sueño empieza a ser realidad cuando lo haces.
Cuba para todos los soñadores.
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