Por Fernando Ballesteros
Ciudad de México.- Mientras las gerencias de Grandes Ligas siguen buscando desesperadamente al próximo unicornio del beisbol a punta de billetazos, un muchacho de apenas 16 años en Japón acaba de darles una lección de madurez —y un rotundo «NO»— que tiene a más de un gerente general rascándose la cabeza…..
Anoten bien este nombre y guárdenlo en sus libretas: Haruki Komoda (菰田陽生).
No estamos hablando de un prospecto cualquiera. Estamos ante un auténtico monstruo físico para su edad: 6 pies y 4 pulgadas de estatura (1.93 metros) y 200 libras de puro poder. Un físico que ya quisieran tener varios veteranos establecidos en la Gran Carpa. Pero lo que trae babeando a los scouts de medio mundo no es solo su estampa de gigante, sino lo que es capaz de hacer en el diamante.
Komoda es, a todas luces y sin exagerar, el heredero natural de Shohei Ohtani. Es un jugador de dos vías , con una potencia descomunal que rompe todos los moldes. En la loma de los disparos, el brazo de este adolescente ya está quemando el radar a 94 millas por hora, y en la caja de bateo tiene una explosividad que lo coloca sin discusión como el mejor prospecto juvenil de todo el imperio japonés.
EL DESAIRE A LOS MILLONES
Como era de esperarse, el olor a sangre atrajo a los tiburones. Los reportes indican que más de 10 organizaciones de Ligas Mayores ya lo tenían en la mira, enviando a sus mejores evaluadores de talento a seguirle cada paso. Entre ellos, los Mets de Nueva York del multimillonario Steve Cohen, quienes estaban listos para abrir la chequera de par en par y llevarse a la joya asiática rumbo a la Gran Manzana.
Pero aquí es donde la historia rompe el guion tradicional. Lejos de marearse con los dólares gringos y las promesas de un estrellato rápido en el sistema de sucursales de Estados Unidos, el gigante de 16 años tomó una decisión tajante que sacudió las oficinas de MLB: ha decidido hacer carrera en la Liga Japonesa.
eligió respetar el proceso. Prefiere forjarse en el exigente e implacable beisbol profesional japonés, pulir sus herramientas en el máximo nivel de su país y convertirse en figura en su tierra antes de siquiera pensar en cruzar el charco.
Es un auténtico gancho al hígado para el ego de Las Mayores.
Los equipos de MLB tendrán que guardar sus talonarios, hacer fila y esperar pacientemente a que, dentro de unos años, este fenómeno decida que es momento de conquistar América mediante el sistema de posta.
Por ahora, el «Próximo Ohtani» blindó su futuro y es cien por ciento del beisbol nipón.
Y créanme: Con ese talento y esa mentalidad, el tiempo le dará la razón
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