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Por René Fidel González ()
Santiago de Cuba.- No es la fruta madura lo que han estado esperando. Lo que esperaban, imbéciles, era la fruta podrida por vuestro despotismo y culto a la arbitrariedad; por vuestra intolerancia, mezquindad y desprecio por el otro, sus ideas y sueños; por vuestra maldita e incurable adicción al poder; por nuestra cobardía y la devoción a la simulación y la hipocresía
Por nuestra indiferencia selectiva y vuestro oscuro y eterno matrimonio con las mentiras; por nuestro afán y aceptación venal del privilegio, del tipo que fuera, que nos ofrecieron ustedes a cambio de nuestra integridad o la decencia; por vuestra corrupción sistemática de nuestra nobleza, sinceridad y carácter; la fruta podrida por la vida hundida en la miseria y el desdén que ustedes, miserables y golosos, nos impusieron como destino, por cada agravio a la dignidad nuestra; por vuestra soberbia, cada vez más mediocre, cada vez más inculta, cada vez más banal, cada vez más vanidosa.
Al menos ya sabemos algo con absoluta certeza: dentro de cualquier fortaleza sitiada, los únicos traidores son los que traicionan. En esta, ustedes.
Fuera, los enemigos. Es con ellos que ustedes nos están traicionado, por segunda vez.
A pesar de todo, vamos a prevalecer, a todos, a todo; ustedes no, pasarán, como todos los demás; nosotros seguiremos, somos Cuba.