Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Por Ulises Aquino Guerra ()
La Habana.- Estás en medio de una situación que no provocaste y de la que, como millones, eres una víctima más. No eres responsable de tantos errores; al contrario, mil o más veces has tratado con tus opiniones de ayudar a encauzar soluciones.
Te has expuesto, sabiendo que durante muchos años decir lo que pensabas era un suicidio. Sí, hace 25 o 30 años, cuando estabas obligado a decirlo con tu boca y no con los dedos para las redes, cuando no existía internet, ni Facebook, ni Instagram.
Cuando era imposible esconderte detrás de un nombre falso, cuando le daban más valor a un anónimo o a un chisme que a la honestidad.
Ahora, hoy, cualquiera habla. Lo jodido, lo difícil, era defender tus criterios antes.
Me parece muy bien que todos aprovechen este espacio, y el que sea, para decir y expresar como deseen lo que sienten. Máximo cuando venimos y estamos en un lugar donde nunca se pudo hablar libremente.
Donde tenías que bajar la voz para que no te escuchara la señora del CDR o el del Partido de tu trabajo, aunque con tu opinión pensaras que ayudabas a la Revolución.
Pregúntate qué más quieren, qué más te están pidiendo cuando ya lo diste todo. Qué quieres tú es la verdadera pregunta. ¿Con qué te conformarías a estas alturas?
En mi caso, no quiero revanchas, no quiero venganzas, quiero un país. Necesito sentirme orgulloso y no un miserable. No quiero que me hablen más de Martí, ni de Maceo, ni de Agramonte, ni de más padres de la Patria. Mucho menos de los contemporáneos.
No quiero más héroes en mi presente, ni caudillos. Quiero para mi Patria verdad, sinceridad, honestidad y hombres de empresa. Hombres que arriesguen su tiempo en función de un bien mayor.
Por la dignidad de nuestra naturaleza cubana, por vergüenza. Para que no lloren más nuestros viejos ni escuchemos el grito desesperado de las madres.
No quiero escuchar una sola consigna más. Ni una sola solicitud de más sacrificios.
Quiero la verdad, quiero que me hablen de un proyecto claro para hoy, ni siquiera para mañana. Eso es lo único que me pido a mí mismo; por eso es público este mensaje a mi propia conciencia.
No quiero nada más, quiero a la Cuba que todavía muchos amamos.