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Por Yeison Derulo
La Habana.- Mariela Castro volvió a hablar y, como casi siempre, lo hizo desde una burbuja ideológica que no tiene el más mínimo contacto con la realidad del país que dice defender. Decir, con la liviandad de quien nunca ha pasado un apagón de 18 horas ni ha hecho una cola por un muslo de pollo, que “con el imperialismo no se negocia” y que “los principios no se negocian”, suena muy épico… cuando se dice desde una oficina climatizada y con apellido blindado. En la Cuba real, la de abajo, la que sobrevive, lo que no se negocia es el hambre.
Resulta curioso que Mariela invoque a Sartre y hable de fascismo, confrontación y resistencia, mientras dirige una institución estatal en un país donde no existe libertad política, donde disentir se paga con cárcel y donde la soberanía individual está completamente anulada.
¿Con qué autoridad moral se habla de diálogo “sin negociados” cuando el propio régimen al que pertenece ha sobrevivido durante décadas a base de pactos, concesiones bajo la mesa y alianzas con dictaduras peores o iguales? Aquí no hay pureza ideológica, hay conveniencia.
El discurso de que Estados Unidos quiere “desmantelar el ejemplo de resistencia cubana” ya huele a naftalina. Ese cuento funcionó cuando había petróleo venezolano, médicos exportados y un mínimo de control social. Hoy, con el país desfondado, hospitales colapsados y una población huyendo en estampida, hablar de fortalecimiento de la “unidad popular” es, como mínimo, una falta de respeto. No es Washington quien desmanteló a Cuba; fue la ineptitud, el autoritarismo y la corrupción del propio sistema.
Pero lo más grotesco llega al final, cuando Mariela Castro roza el delirio y ofrece una versión casi de ciencia ficción sobre la supuesta captura de Nicolás Maduro: soldados estadounidenses enfrentados a “200 robots”, cubanos muertos en combates irreales y un enemigo que evita el cuerpo a cuerpo “por falta de convicción”. No es solo propaganda burda; es una narrativa infantil que subestima la inteligencia de cualquiera que tenga dos dedos de frente. Ni Hollywood se atrevió a tanto.
Mientras Mariela habla de principios innegociables y guerras imaginarias, Cuba se cae a pedazos. No hay medicinas, no hay transporte, no hay futuro. Y ese es el verdadero conflicto que el discurso oficial evita a toda costa: el choque entre una élite desconectada y un pueblo agotado. La retórica grandilocuente ya no tapa la miseria. Al contrario, la expone. Y cada vez que figuras como Mariela Castro abren la boca, queda más claro quién vive en la Cuba del relato… y quién sobrevive en la Cuba real.
Link de la entrevista: https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/02/03/cuba-entrevista-a-mariela-castro-como-dijo-fidel-los-principios-no-se-negocian-con-el-imperialismo-y-todas-sus-facetas-no-hay-posibilidad-de-negociar/