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Por Dagoberto Valdés Hernández (centroconvergencia. org)
Pinar del Río.- Ahora que hemos llegado al límite de lo invivible en Cuba, es necesario volver, una vez más, a identificar la raíz y causa del desastre nacional y, todavía más importante, volver a identificar quiénes son los máximos responsables de resolver esta crisis terminal.
Esta columna será muy corta. Es la hora de identificar claramente: causa, tiempo y solución:
1. ¿Cuál es la causa principal de que Cuba esté así?
2. ¿Quiénes han estirado la liga del tiempo y acabado con la paciencia de los cubanos?
3. ¿Quiénes pudieran evitar el caos, la violencia y la intervención, y cómo hacerlo?
La causa
Ya casi nadie duda en Cuba cuál es la causa de este desastre: es el sistema económico, político y social impuesto desde hace 67 años. Todas las otras causas, presiones, aislamientos y alianzas espúreas, surgen de esa raíz estructural y sistémica. Hay que cambiarla.
El tiempo
Todos sabemos quiénes son los responsables de que se haya jugado con el tiempo para perpetuar el sistema, quiénes han causado que el tiempo de la única vida que tenemos se pierda en esta agonía. Quien estira el tiempo a la fuerza, alarga la agonía. Ahora que el tiempo se agotó, es necesario terminar la agonía. ¿Cómo?: abrir las puertas del cambio real. Acelerar la sanación y comenzar la reconstrucción de Cuba. Ahora es el tiempo.
La solución
Todo el mundo sabe que quienes detentan el poder real son los que pueden y deben abrir la puerta de la solución pacífica, ordenada y gradual hacia un cambio real, hacia la libertad y la responsabilidad, hacia la auténtica democracia.
A nadie le gusta que los cambios se realicen bajo amenazas, presiones o peligro real de violencia, ni venidas de fuera ni de dentro. Pero esos cambios pudieran haberse hecho hace más de medio siglo. Quien juega con el tiempo de los pueblos los conduce a la desesperación, al caos y a la violencia. Dicho de otra manera: quien estira la liga es el responsable de que se parta y es el responsable del daño que provoque al romperse.
Por tanto, todos sabemos quiénes pudieran evitar todos esos peligros que ahora preocupan. Los mismos que han frenado y dilatado los cambios. En las manos del régimen totalitario está la solución negociada, pacífica y gradual. Lo estamos viendo en otras latitudes. Si no abren esa puerta serán los responsables de todo lo que ocurra.
Los cubanos no queremos las presiones, pero sabemos que la primera presión y la permanente represión han venido, sobre todo, de adentro, entre cubanos. Pues entonces, entre cubanos deberíamos resolverlo antes de que se repita la historia y caigamos en aquello que nadie quiere para sus hijos, para su familia, ni para Cuba. Cuba para los cubanos, en paz, en libertad, en democracia.
Se acabó el tiempo, porque los que podían hacerlo a tiempo no lo quisieron hacer con tiempo y en paz.
Es hora de que los que han ejercido esa autoridad sin medida ni tiempo, acaben de comprender que tienen la responsabilidad y el deber de abrir ya, ahora, quitar las trancas a la puerta del cambio en paz, para evitar que, atrincherándose, se abra la puerta a la violencia.
En resumen: cambio ya. Hecho entre nosotros los cubanos. Sin desencadenar ni la violencia ni el caos, sino abriendo el camino hacia una transición pacífica, ordenada, gradual y, sobre todo, hecha por cubanos y para todos los cubanos.
Que así sea.