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Por Jorge Menéndez ()
Cabrils.- El gobierno cubano pretende, una vez más, manipular a los deportistas para desviar la atención de los problemas cotidianos, entre ellos los apagones que prometieron desaparecerían en verano.
Ahora pretenden hacer un paseo de la delegación cubana por La Habana, vinculando sus medallas a la memoria de Fidel Castro.
Realmente da vergüenza este festejo, cuando no hay luz, agua ni comida, y la basura esta por doquier, como si La Habana fuera un vertedero. Pero el ahora el gobierno trata de desviar la atención de los problemas que ellos crearon y que no saben cómo solucionar.
Al grano, Cuba, con una delegación casi tres veces mayor que la de los cubanos que compitieron por otros países, logró casi la misma cantidad de medallas nueve, por siete, y solo un oro más por la hazaña olímpica de Mijaín López en lucha grecoromana. Por tanto, que los resultados sean buenos está bajo serias dudas, después del batacazo del boxeo, el salto largo y el triple salto, dominado este último por tres cubanos que compiten por otros países.
Eso es otra hazaña nunca vista de la que el gobierno cubano no habla, ni hablará jamás.
Me dio mucha tristeza cuando, en los europeos de Roma, Pedro Pichardo, compitiendo por Portugal, perdió ante Jordan Díaz, que lo hacía por España, y se puso a dudar de la victoria del otro cubano: que si había que enseñarle el salto, que si el viento a favor, etc. Y ya allí no se saludaron.
En los Juegos Olímpicos, Pichardo volvió a perder. No fue el campeón olímpico de París 2024, y aunque ninguno de los tres cubanos se saludaron, como es menester, ya desde atrás hay una rivalidad negativa que no viene a cuento. Esto, sin dudas, es lo que nos ha inculcado el régimen de Cuba.
Solo hay que ver cómo los vencedores de otras disciplinas se saludan efusivamente, como debe de ser.
No contento con esto, Pichardo ya esta armando lío en Portugal, diciendo que ni el Benfica ni el gobierno le dan suficiente apoyo y que se va a retirar, pero que su familia no quiere, en una historia cuyo final veremos pero que deja en muy mal lugar a un grandioso deportista con muy mal perder. Esta es la imagen viva del cultivo de la sociedad cubana.
Después de ver que los objetivos olímpicos no se cumplieron, no sé a qué cuento viene «el paseo olímpico» por La Habana y su relación con el causante de lo que somos hoy y de lo que sufrimos.
Seguramente tendrán un paseo por las malolientes calles de La Habana, con montañas de basura apestando. !Menudo Homenaje! Aah, el presidente de los CDR preparando sus regaderas.
Allá el que no se dé cuenta, que, desde luego, serán muchos.