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Las protestas anti-ICE no son espontáneas, están financiadas por ONGs de la nueva izquierda

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Por Carlos Carballido

Texas.- El que crea que las protestas anti-ICE que se viralizan en redes sociales son espontáneas debería solicitar un “appointment” para recibir terapia psicológica antes de verificar sus fuentes de información.

Desde la organización por redes sociales y grupos de WhatsApp hasta la logística —transporte, víveres y carteles impresos— todo está financiado por agrupaciones y ONGs de corte izquierdista que reciben grandes cantidades de dinero de los mismos de siempre.

No son protestas genuinas, sino programadas para crear malestar colectivo y generar tráfico viral en redes, dando una imagen distorsionada de lo que ocurre realmente en Estados Unidos.

El FBI anunció que ya comenzó a rastrear el flujo de dinero hacia estas organizaciones anti-ICE, y se ha detectado —incluso— que en algunos casos se trata de fondos transferidos desde el extranjero.

Las protestas anti-ICE siguen un mismo patrón. Utilizan geolocalización de personas apostadas en los alrededores de oficinas federales que informan y siguen a los agentes cuando se inicia un operativo.

Las redes sociales y los grupos de WhatsApp se activan de inmediato, y pequeños equipos —que no sobrepasan las 20 personas— comienzan el show: gritos, ofensas y provocaciones alrededor de los oficiales. Algunos incluso buscan el contacto físico para forzar una respuesta violenta.

La información preliminar del FBI apunta a la organización CHIRLA (Coalition for Humane Immigrant Rights), con sede en Los Ángeles, que durante la administración Obama recibió varias decenas de millones de dólares del propio Departamento de Seguridad Nacional, disfrazados como programas de ayuda a residentes legales para hacerse ciudadanos y aumentar la base de votantes que —y esto es apreciación personal— jamás votarían republicano.

Otros implicados en estas marchas anti-ICE son los mismos de siempre

• Indivisible

• MoveOn Civic Action

• American Civil Liberties Union (ACLU)

• Voto Latino

• United We Dream

• Disappeared in America Campaign / Not Above the Law

• Y otros grupos aliados

El sitio web projects.propublica.org indica que todas estas ONGs y grupos pro-inmigrantes tienen un denominador común: la Open Society de George Soros y la Fundación Ford.

Ambas figuran como financistas anuales según reportes del IRS. Cada organización beneficiada recibe un promedio anual de 10 millones de dólares, de los cuales un porcentaje nada despreciable se utiliza para logística de protestas y asesoría legal de sus participantes.

La legitimidad de estas protestas anti-ICE es cero, porque dejan de ser un movimiento social auténtico y pasan a convertirse en un instrumento político con objetivos ajenos a la base ciudadana que supuestamente representan.

El objetivo es crear malestar político, generar emociones en los consumidores de redes sociales y producir contenido que influencers y usuarios replican porque ayuda —y mucho— a la monetización.

Pero lo peor es que encuentran terreno fértil en esos “emocionales” que hacen el flaco favor de validar estas manipulaciones. Legitiman el desacato a la ley y demonizan a los oficiales que intentan hacerla cumplir.

Ningún país avanza en la anarquía y el irrespeto a la ley. ICE está cumpliendo su tarea. Van por ilegales con récord criminal pésimo. Lamentablemente, personas decentes pueden caer en los operativos por estar en el lugar y momento equivocados.

Estas acciones demuestran que, si los demócratas regresan a la Casa Blanca, esta nación ya habrá sido tomada por la izquierda. Y para llegar allí, los “emocionales” serán los idiotas útiles que pavimentaron el camino. Después, no se quejen.

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