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La minera canadiense Sherritt reconoce las ‘adversas condiciones operativas’ en Cuba

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Por Redacción Nacional (con información de EFE)

La Habana.- La minera canadiense Sherritt volvió a poner sobre la mesa la palabra crisis cuando confirmó contactos con el Gobierno cubano para analizar las adversas condiciones operativas en la planta de níquel y cobalto de Moa.

La empresa, socia del Estado a través de la sociedad mixta Cubaníquel, reconoció que el desempeño en 2025 estuvo muy por debajo de lo esperado, no solo en comparación con 2024, sino también frente a las proyecciones iniciales del propio ejercicio.

Los números hablan solos y no necesitan maquillaje. Sherritt esperaba extraer entre 31.000 y 33.000 toneladas de níquel, pero apenas alcanzó las 25.240, casi un 17 % menos que el año anterior. En el caso del cobalto, la previsión era de 3.300 toneladas y el resultado final fue de 2.729, una caída cercana al 15 % interanual. Para una de las mayores inversiones extranjeras en Cuba, el retroceso es tan evidente como preocupante.

El consejero delegado interino de la compañía, Peter Hancock, aseguró que trabaja junto a la contraparte cubana en un “cambio operativo comprensivo” con el objetivo de estabilizar la planta y recuperar una actuación consistente. Según la empresa, se busca reforzar la productividad y la confiabilidad de las operaciones en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, antes de reevaluar y optimizar el programa de expansión de la mina.

Entre los principales obstáculos que afectaron la producción en Moa durante 2025, Sherritt enumeró la falta de insumos, los retrasos logísticos, los prolongados apagones que castigan a toda la isla y el impacto del huracán Melissa, que azotó el oriente cubano como categoría tres. A esto se suma el aumento de la presión política y económica de Estados Unidos sobre el Gobierno cubano, un factor que la empresa reconoce estar monitoreando de manera constante por los riesgos que implica.

Cuba figura entre el séptimo y octavo país del mundo por reservas de níquel, un metal estratégico junto al cobalto para la llamada economía verde y la fabricación de baterías. Sherritt lleva tres décadas operando en la isla, compartiendo activos en Moa y una refinería en Canadá. Sin embargo, la realidad vuelve a imponerse: abundancia de recursos bajo tierra y una superficie marcada por apagones, ineficiencia y un modelo que convierte cualquier proyecto, por grande que sea, en una carrera de obstáculos.

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