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Por Luis Alberto Ramirez ()

La Habana hace mucho tiempo que se está cayendo a pedazos, cada ves que caen dos gotas de agua, se cae un edificio.

La Habana, desde que llegó el castrismo a Cuba, se comenzó a caer poco a poco. Para evitarlo, comenzaron a apuntalar balcones y ponerles muletas a los edificios. Sin embargo, no se preocuparon por pintar, repellar y reparar. Dejaron que se deteriorara la ciudad como se deteriora un pedazo de cartón en un vertedero a pleno sol.

Un derrumbe en un edificio multifamiliar durante la madrugada de este sábado ha dejado sepultadas entre los escombros a varias personas. Para los habaneros esto no es noticia. Es común ver un edificio en ruinas, abandonado, lleno de escombros. En su lugar, hay un pequeño parque con dos bancas y un maltrecho césped con más tierra que pasto.

Antes de este último derrumbe hubo otro ocurrido en la tarde del viernes. Sucedió en un edificio en proceso de demolición ubicado en San Bernardino, entre las calles Serrano y Durege, en el Consejo Popular Tamarindo, del municipio Diez de Octubre.

Con el castrismo comenzó la caída

Los castristas no solo han destruido la economía del país, sino sus propios cimientos, sus entrañas y hasta su conciencia, moral y vergüenza.

Cuba no es siquiera la sombra apagada de lo que un día fue. Los derrumbes de la destartalada infraestructura de La Habana son frecuentes, sobre todo en zonas como La Habana Vieja y Centro Habana. Aunque el fenómeno se ha extendido al barrio de El Vedado, famoso por antiguas casas esplendorosas. Estas casas eran esplendorosas antes del castrismo. Hoy son unas fachadas descoloridas frente a un espejo.

El país está en ruinas desde cualquier punto cardinal que lo miremos. Si el castrismo sigue destruyendo a Cuba, el único que en un futuro la podría reconocer sería Cristóbal Colón.

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