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La ausencia estratégica: el riesgo calculado de Maduro

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Por Joaquín Santander ()

Caracas.- En el gran tablero de la geopolítica, donde las movidas de los líderes se asemejan a una partida de ajedrez de alto nivel, la inasistencia de Nicolás Maduro a los festejos por el aniversario de la independencia de China no es una casualidad, sino una jugada calculada.

Mientras aliados clave como Putin, Díaz-Canel y Kim Jong-Un se reúnen en Beijing para celebrar la grandeza china, la silla vacía de Maduro habla más que cualquier discurso. ¿Por qué ausentarse de un evento que consolida alianzas y proyecta poder?

La respuesta podría estar en las sombras de una amenaza real: el riesgo de que Estados Unidos, en su persistente campaña contra el gobierno venezolano, intente interceptar su avión o incluso aprovechar su ausencia para desestabilizar su poder.

La reciente incautación de un avión oficial de Maduro por parte de Estados Unidos en República Dominicana, bajo acusaciones de violar leyes de sanciones, no es un hecho aislado sino un mensaje claro: Washington está dispuesto a actuar con audacia para socavar al liderazgo venezolano.

Imaginar a Maduro sobrevolando espacio aéreo internacional rumbo a Beijing implica un riesgo estratégico. ¿Qué garantías tendría de que su aeronave no sea interceptada nuevamente, esta vez con él a bordo? La sombra de una «piratería moderna», como la denominó su canciller, se cierne sobre cualquier viaje que emprenda fuera de sus fronteras.

Los buques de EEUU en el Caribe

Además, la posibilidad de que Estados Unidos aproveche su ausencia para impulsar una transición de poder en Venezuela no es descabellada. Históricamente, las salidas de líderes en contextos de crisis han sido aprovechadas por fuerzas opositoras con apoyo externo. Maduro, consciente de esto, podría estar priorizando la estabilidad interna sobre la diplomacia internacional.

En la foto, barcos de guerra de EEUU en el Caribe, cerca de Venezuela

Su gobierno ya enfrenta desafíos monumentales: sanciones económicas, una oposición fortalecida y ahora la presión militar con el despliegue de buques estadounidenses en el Caribe. Salir del país en este momento sería como dejar desprotegido el castillo en medio de un asedio.

La presencia de líderes como Putin y Kim Jong-Un en Beijing también redefine el equilibrio de poder global. Para China, esta cumbre es una oportunidad para exhibir su influencia y consolidar alianzas contra Occidente.

Maduro, aunque aliado clave, podría estar evaluando si su asistencia realmente fortalece su posición o simplemente lo expone a mayores riesgos. China, por su parte, ha reiterado su apoyo a la soberanía venezolana y su rechazo a las «interferencias externas», pero incluso ese respaldo podría no ser suficiente ante una acción audaz de Washington. A fin de cuentas, entre poderosos se las arreglan, y Maduro no lo es. Venezuela tampoco.

Ya Maduro no grita, ahora calcula riesgos

En el fútbol, como en la política, a veces la mejor ofensiva es una defensa sólida. Incluso, mejor no arriesgar en una jugada, proque te pueden contraatacar. Maduro podría estar optando por jugar en su campo, evitando exponerse a una jugada peligrosa en territorio contrario.

Su ausencia en Beijing no debilita necesariamente su alianza con China, pero sí envía un mensaje de precaución extrema. ¿Estará priorizando la supervivencia sobre la ceremonia? En un mundo donde las reglas las imponen los más poderosos, la prudencia puede ser la mejor arma de un líder bajo asedio. O mejor: de un presidente ilegítimo, cuyas horas o días parecen contados.

Al final, esta ausencia podría interpretarse como un reconocimiento tácito de que el poder de Maduro es más frágil de lo que aparenta. Mientras otros líderes desfilan en Beijing, él se queda vigilando su fortaleza, consciente de que cualquier movimiento en falso podría costarle no solo su avión, sino su gobierno.

La geopolítica, como el deporte, premia a quienes calculan mejor los riesgos. Y en esta partida, Maduro parece estar jugando a no perder, aunque, a simple vista, tampoco parece que tenga opción alguna de ganar.

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