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Por Michel Hernández ()
Madrid.- Cuando conversaba con Jorge Gómez me parecía un hombre que se había impuesto hacer todo lo que tuviera a mano por la música cubana que considerara de interés. Me parecía también un artista que no entendió todas las claves de los nuevos tiempos que en un momento llegaron a la escena de la isla y que de alguna forma relegaron la obra de Moncada. Que trataba de encontrar las claves para mantener la vigencia pero la realidad y los medios le negaban la posibilidad de encontrar un nuevo horizonte creativo.
El pianista y compositor dialogó con músicas de diverso signo y trató de promover tanto sus nuevos temas como los de otros colegas más jóvenes y de otras escenas. Sin embargo su música fue más conocida entre una parte de los cubanos por la alineación política de su fundador y su participación en actos oficiales por encima de la reconocida calidad de su obra.
Jorge fue presidente del Cubadisco y vivió con intensidad todas las discusiones, polémicas y contradicciones de un festival como ese, en un país cuya música es una de sus principales riquezas pero que no acaba de contar con el respaldo de una industria cultural bien definida.
De esos temas hablamos en varias en entrevistas publicadas y en otras que quedaron en la sombra.
Su principal obra fue Moncada, una alineación de cardinal importancia para la música cubana de los años 70 y 80, que formó a un puñado de músicos que hoy son parte de la historia sonora del país.
Varios de ellos han publicado sus condolencias en las redes por la muerte de Jorge a los 82 años con fotos de aquella época de conciertos multitudinarios en la escalinata y en otros recintos, donde Moncada fue una de las bandas sonoras de la ilusión de aquel país que fue.
El grupo tuvo diversas etapas en la que se abrió a la experimentación con el folclore latinoamericano, la música cubana de raíz , el rock y se sitúo desde otra posición como uno de los símbolos de la Nueva Trova.
Jorge fue un creador que trató de que su grupo se mantuviera y actualizara aunque los nuevos cantantes que integraron la agrupación durante sus últimos tiempos de actividad no lograron estar a la altura de sus miembros originales. En realidad era bastante difícil si revisamos aquellos nombres primeros que llegaron prácticamente a alcanzar categoría de estrellas de rock para las generaciones que se entregaron a la energía que desprendía el grupo durante sus conciertos.
En las charlas que mantuvimos, Jorge siempre insistía que su trabajo estaba hecho, que ahora le tocaba a los jóvenes retomarlo, renovarlo o ponerlo de cabeza. “No hay nada que disfrute más que dialogar con gente joven que trabaja para desarrollar el talento” me dijo alguna vez respecto a la promoción del rock y el rap en la isla.
El músico insistía además en la vocación democrática que debía tener según sus palabras el Cubadisco. De hecho así me lo comentó en otro encuentro, que de alguna forma queda como testimonio sobre lo que él creía debía ser ese evento.
“El Comité del Premio ha actuado, como siempre, como un órgano colegiado. En él conviven y/o son consultadas permanentemente personas entre las cuales hay musicólogos de enorme prestigio, con cátedras en el nivel superior de música, compositores, arreglistas y productores de larga trayectoria en la música popular cubana, con más de un Premio Cubadisco y presencia hasta en los famosos Grammy. Cualquiera que sea mi posición personal (y no siempre estoy de acuerdo con todos los resultados finales), a partir del momento en que se asume un criterio en el Comité, ésa es mi posición”.