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Redacción Internacional
Teherán.- El presidente iraní Masoud Pezeshkian ha dado una señal clara de querer negociar con Estados Unidos, al instruir a su ministro de Relaciones Exteriores para buscar «negociaciones justas y equitativas».
Este anuncio marca un giro importante para el mandatario reformista y sugiere que cuenta con el apoyo del Líder Supremo, Alí Jamenei, quien anteriormente había descartado este tipo de diálogos. Turquía estaría trabajando como mediador para facilitar un encuentro a finales de semana, aunque el éxito de las conversaciones es incierto.
La iniciativa iraní llega en un contexto de alta tensión tras la sangrienta represión de protestas internas el mes pasado y la reciente guerra de 12 días con Israel, durante la cual EE.UU. bombardeó sitios nucleares iraníes. El presidente Donald Trump ha incluido ahora el programa nuclear de Teherán como una demanda central para cualquier diálogo, elevando las apuestas de unas negociaciones que serán extremadamente complejas.
Según informaciones y declaraciones de altos asesores, las conversaciones, si se materializan, comenzarían de manera indirecta y se centrarían exclusivamente en el tema nuclear. Ali Shamkhani, un influyente consejero de seguridad de Jamenei, dejó claro que Irán no busca armas nucleares, pero exigió «un precio» a cambio de esa garantía. Además, descartó la opción de enviar uranio enriquecido a Rusia, como se hizo en el acuerdo de 2015.
Una de las mayores incógnitas que ensombrece cualquier posible acuerdo es el estado real del programa nuclear iraní tras los bombardeos. Shamkhani admitió que la cantidad de uranio enriquecido almacenado es «desconocida», ya que parte está bajo los escombros de las instalaciones dañadas, cuya inspección por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) Irán ha estado rechazando. El país continúa enriqueciendo uranio hasta un 60% de pureza, un paso técnicamente breve del nivel necesario para un arma.
Mientras el enviado estadounidense Steve Witkoff viaja a la región para reunirse con líderes israelíes y de los Emiratos Árabes Unidos, Trump expresó desde la Casa Blanca su deseo de ver «un acuerdo negociado», pero advirtió con su característica ambigüedad que «si no podemos, probablemente sucederían cosas malas». El camino hacia la mesa de negociación está abierto, pero está minado por la desconfianza, las heridas recientes y las exigencias máximas de ambas partes.