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Por Padre Alberto Reyes ()

Esmeralda (Camagüey) .- Estar atentos a “los signos de los tiempos”, significa ser capaces de observar lo que está sucediendo a nuestro alrededor, para comprender cuál es el camino que está tomando la sociedad en la cual vivimos y decidir cuál es el mejor modo de actuar.

La sociedad cubana vive hoy plagada de “signos de los tiempos”, que hablan cada vez más claramente de un pueblo cansado, hastiado de años de manipulación y mentiras, de represión y miedo, de pobreza y falta de esperanza. Se multiplican las manifestaciones populares de protesta y gritos de “Patria y
vida”, “libertad”, “cambio de sistema”…

A pie de calle, la gente muestra cada vez más su disgusto, su inconformidad con la situación en la que vive, y su esperanza en un cambio próximo.

A nivel internacional, aumentan las presiones para favorecer transformaciones dentro de la isla así como el rechazo de los países a apoyar al régimen cubano.

Los “signos de los tiempos” hablan de un gobierno que ha perdido el apoyo de su pueblo y de la posibilidad cada vez más cercana de un cambio, radical, profundo, sistémico.

Los signos de los tiempos

Sin embargo, son tiempos en los cuales las acciones de los órganos represivos parecen haberse exacerbado. La actitud contra el pueblo es cada vez más violenta e irracional: citaciones continuas a aquellos que alzan su voz, amenazas, golpes, violencia gratuita, disparos a una población desarmada,
detenciones en todas partes, incluso a menores.

Tal parece que las personas que conforman los órganos represivos no sólo no se plantean que están tratando a la población en un modo inhumano e injusto, sino que tampoco parecen asumir que los días del régimen que los protege pueden estar contados, que la situación social en este país puede cambiar
drásticamente de la noche a la mañana y que los pueblos no sólo suelen recordar muy bien los rostros de quienes les han hecho daño, sino que no suelen perdonarlos.

Creo que “los signos de los tiempos” dejan claro la impopularidad del sistema que los agentes represivos defienden y ayudan a perpetuar, y que lo más inteligente en este momento no es enemistarse con
aquellos que hoy están indefensos pero que mañana serán respaldados por leyes que pedirán la justicia que hoy se les niega.

Nunca es tiempo de reprimir al que dice la verdad, nunca es tiempo de golpear y encarcelar al que pide libertad, nunca es tiempo de agredir al que defiende pacíficamente sus derechos y los derechos de sus hijos, pero ahora más que nunca es momento de renunciar a todo aquellos que agreda al pueblo, es momento de apoyar a la población civil, es momento de unirse al reclamo popular de democracia y libertad.

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