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Por Padre Alberto Reyes ()
Esmeralda (Camagüey).- Conozco a un joven que compone música, y me ha permitido apropiarme de una de sus frases: “Prefiero que me den golpes con la verdad a que me besen con la mentira”.
Debería ponerse como dedicatoria en nuestra Constitución, no sólo para sanear tantos años de engaño y falsedad, sino también como una advertencia a los gobiernos por venir. Porque estamos saciados de mentiras, estamos hartos de tanto engaño.
Nos dijeron que esta Revolución iba a ser verde como las palmas, cuando ya estaban preparados los grilletes de la ideología marxista y estábamos vendidos al imperialismo soviético.
Nos dijeron que esta Revolución era “de los humildes y para los humildes” cuando en realidad fue el modo perfecto para el enriquecimiento y el poder ilimitado de unos pocos y de sus intocables familias, mientras los humildes eran empujados a la miseria y a la desprotección.
Si, nos dijeron que la Revolución no abandonaría nunca a sus hijos, mientras los hijos que alzaban la voz para defender la verdad fueron enviados primero al paredón y luego a la cárcel, y el resto de los hijos fue sumergido en la esclavitud ideológica y en una vida cada vez más dura.
Mentiras en los discursos, mentiras en la televisión, mentiras en la radio, en la prensa, en las reuniones de los CDR, en los trabajos, en las escuelas… mentiras, mentiras, mentiras… repartidas como cálidos besos.
Y ahora, no me digas que el cubano de a pie no pasa hambre, no sufre y muere por falta de medicamentos, o que la vida de los ancianos está garantizada, que la educación de nuestras escuelas es de calidad, que los hospitales pueden garantizar el servicio al enfermo… porque es mentira.
No me digas que este pueblo sigue siendo “revolucionario”, y que los que se manifiestan públicamente pidiendo libertad y cambio de sistema son antisociales y gente violenta… porque es mentira.
No me digas que no hay represión, que no hay acoso policial, que no hay intimidación al ciudadano que disiente… porque es mentira.
Tampoco me digas que en Cuba se respetan los Derechos Humanos, que no hay presos políticos, que los muchachos de El4tico están detenidos por ser un peligro para la sociedad, que el despliegue en contra de los chicos de Fuera de la caja y sus familias es porque incitan al odio y a la violencia… porque es mentira.
No me digas que los reclamos de los universitarios están teledirigidos por el imperialismo norteamericano… porque es mentira.
No me digas que la culpa de todo la tiene el Bloqueo, porque no sólo es mentira, sino que es un insulto a nuestra inteligencia.
Y no me digas que a este Gobierno le importa el pueblo, no me digas que sólo necesitan que les demos más tiempo, no me animes más a tener “resistencia creativa”, no repitas que “ahora sí vamos a construir el socialismo”, no me pidas que confíe y entregue otros 70 años más de vida de este pueblo, no me jures que en breve se arreglará la situación, porque es mentira, porque lo único que puede salvar a este pueblo, además de la fe en Jesucristo, es que los que hoy nos gobiernan terminen de marcharse, y que haya un cambio total, absoluto y radical del sistema político por un sistema que defienda la libertad y la democracia de modo real, un sistema que elija decir la verdad, aunque sea dura, aunque la sintamos como un golpe, porque ese golpe siempre será preferible al tierno beso que termina enviándonos al sufrimiento y a una cruz que no salva.