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El miedo del régimen disfrazado de patriotismo

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Por Yeison Derulo

Cienfuegos.- Eso de entrenar al “pueblo” para una supuesta guerra inminente es una puesta en escena tan grotesca como inútil. Tiros, desplazamientos y comunicaciones como si Cuba fuera una potencia militar asediada, cuando en realidad es un país exhausto, apagado y con la nevera vacía. Pretenden vender épica donde solo hay miedo. No es preparación defensiva: es pánico mal disimulado.

La consigna de la “guerra de todo el pueblo” suena heroica en el papel, pero en la práctica es un insulto. ¿A quién van a entrenar? ¿Al jubilado que lleva tres días sin corriente? ¿A la madre que no tiene qué darle de comer al hijo? La idea de convertir cada cuadra en una trinchera no es patriotismo: es cinismo. Primero les quitan todo y después les piden que defiendan la nada.

El régimen vuelve a sacar el comodín de Estados Unidos para justificar su paranoia. La “embestida” es el cuento de siempre, reciclado para mantener a la gente en tensión mientras el poder se blinda. Hablan de órganos de dirección y mando como si eso resolviera algo, cuando lo único que han sabido dirigir es el fracaso. Si de verdad existiera una amenaza real, no estarían haciendo teatro con fusiles oxidados y consignas de los años ’60.

Lo de Venezuela debería bastarles como lección, pero ni para eso sirven. Maduro armó a medio país, se llenó la boca de milicias y juramentos, y cuando llegó la hora de la verdad, el poder se le desmoronó en minutos. Las armas en manos de un pueblo cansado no garantizan lealtad; garantizan caos. Y el castrismo lo sabe, por eso entrena, pero no confía.

Al final, todo esto es una maniobra desesperada para cohesionar por miedo lo que ya no pueden sostener por resultados. No están preparando al pueblo para defender la patria; están preparando el terreno para reprimirlo mejor cuando estalle. La verdadera amenaza para este sistema no viene de afuera. Viene del hambre, del hastío y de un país que ya no cree en consignas ni en trincheras imaginarias.

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