Enter your email address below and subscribe to our newsletter

El espejismo cambiario del Banco Central: otra promesa para un país sin anclaje

Comparte esta noticia

Por Estado como tal

La Habana.- El Banco Central de Cuba parece tratar de convencer acerca de algo que el propio programa de gobierno desautoriza: la supuesta existencia en estos momentos de “condiciones más favorables para avanzar en la implementación” de un mercado cambiario oficial “ordenado, transparente y funcional”.

El primer problema con el aspaviento del Banco Central es que el Programa de Gobierno dice otra cosa: no existen condiciones para “avanzar a corto plazo hacia un mercado cambiario unificado”.

Otro problema con la nadería del Banco Central es que se excluirá ahora a los ciudadanos de una posible interacción, con la propuesta que pudieran estar elaborando porque el Programa de Gobierno sometido a consulta (no vinculante) no incluye detalle alguno sobre una eventual transformación del mercado cambiario.

Una importante diferencia entre el ordenamiento de 2021 y el programa de gobierno de 2025 en cuanto a mercado cambiario es que en 2021 este era parte de la unificación monetaria y cambiaria, pero ahora el mercado cambiario se presenta disociado de la unificación, en términos concretos.

El Banco Central no ha aclarado si habrá unificación cambiaria, desconociéndose si la tasa flotante que se menciona sería una tasa única o sería una tasa para operaciones del sector no estatal, en coexistencia con otra tasa fija para el sector estatal.

Un mercado cambiario formal estable no es solamente un problema de la tasa, sino principalmente del régimen cambiario que determina cómo se forma la tasa. En 2020 se propuso un régimen de tasa fija con posibilidad de actualización. Hoy se habla de manera imprecisa de una tasa flotante.

No es creíble lo de ordenado, transparente y funcional

No se ha aclarado si lo de “flotante” se corresponde con un régimen cambiario de flotación pura (no parece ser), de flotación administrada, o de flotación con bandas. Incluso pudiera aplicarse de manera imprecisa lo de flotante a un régimen cambiario que no lo fuese, como a un régimen de paridad deslizante.

No es factible establecer una tasa de cambio formal flotante y mantener su valor dentro de un rango razonable si no cuenta con respaldo de la economía real, principalmente oferta interna de alimentos. Es el primer paso en cualquier secuencia y eso no es automático ni inmediato.

Con crisis estructural, una tasa flotante tendería a devaluarse con independencia de que se gasten reservas internacionales para apoyar la tasa y esa devaluación no se traduciría en mayor competitividad internacional de la economía cubana debido a la escasa respuesta de oferta.

Si el mercado cambiario prometido por el Banco Central no es precedido de un programa plausible de transformación productiva que proporcione un anclaje a la estabilidad del peso cubano, la tasa flotante pudiera trasladar un costo social inasumible políticamente.

Ya hubo en 2021 un malogrado programa de mercado cambiario enmarcado en unificación monetaria y cambiaria. Ahora prometen mercado cambiario en medio de instituciones estatales con fuerte interés en la dolarización. Por el momento, no es creíble lo de ordenado, transparente y funcional.

Deja un comentario