
He estado pensando en… los modos de mirar
Por Padre ALberto Reyes (Especial para El Vigía de Cuba)
Esmeralda (Camagüey).- Se dice que “no miramos con los ojos sino a través de los ojos”, y esto es cierto incluso biológicamente. Los ojos son nuestras ventanas, pero las estructuras que permiten la visión nacen en las profundidades de nuestro cerebro.
Por eso es tan necesario pensar, preguntarse, escuchar a otros, sobre todo cuando se tiene poder, porque el ejercicio del poder puede cambiar el modo de mirar.
Todo pueblo necesita estructuras de poder, ese no es el problema. El problema está en cómo mira el poder a aquellos sobre los cuales ejerce su autoridad.
Se puede mirar al pueblo como a personas a las cuales servir, ayudar, hacer progresar, personas a las cuales facilitar la educación, el trabajo, la salud, la vida digna.
Pero también se puede mirar al pueblo como algo a controlar, a subyugar, como herramientas a las cuales poner al servicio de los que gobiernan, piezas a usar para beneficio propio y de las propias familias.
La Cuba de los delitos
Tal vez por eso, en Cuba, manifestarse es delito. Es delito salir a las calles y protestar por la falta de comida, de medicinas, de agua, de electricidad. Es delito pedir libertad para expresarse y exigir el derecho a asociarse en torno a ideas diferentes, y crear partidos políticos alternativos que puedan ser elegidos por el pueblo.
Y yo me pregunto: ¿y no es delito someter a un pueblo al hambre, a la mendicidad, al deterioro de la salud e incluso a la muerte por falta de medicamentos?, ¿no es delito sumergir a un pueblo en largas horas de apagón, a la pérdida de lo poco que tiene para comer, a la tortura de cocinar cada día con carbón, o con leña?, ¿no es delito reprimir, golpear y encarcelar a aquellos que alzan la voz para denunciar lo que es evidente?, ¿no es delito obligar a un pueblo entero a vivir bajo una ideología impuesta y negarle la elección de caminos diferentes?
En Cuba es delito hacer público los rostros de los represores, ¿y no es delito prestarse para acosar y detener a ciudadanos que lo único que han hecho es decir lo que piensan?
Las incongruencias del sistema
En Cuba es delito que las Iglesias hagan actos públicos sin la autorización de la Oficina de asuntos religiosos, ¿y no es delito negar a las Iglesias su derecho a expresar públicamente su fe en el modo y en los ambientes en que lo consideren?
En Cuba es delito cuestionar a las autoridades, ¿y no es delito que las autoridades mientan, que se escuden cansina e hipócritamente detrás del “Bloqueo”, que muestren continuamente en los medios una realidad falsa, que traten al pueblo como a personas incapaces de pensar?
En Cuba es delito pedir un cambio de sistema, ¿y no es delito haber permanecido como único sistema durante casi 70 años y haber hundido el país en la miseria material y humana, en la falta de horizontes, en la ruptura de las familias, en una vida desesperante?
¿No es un delito la soberbia, la indiferencia, la indolencia de ver padecer y morir a un pueblo y seguir aferrados al poder, convirtiendo a esta isla en una cárcel perenne?
Sí, es delito, y se llama delito de lesa humanidad.



