Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Cristóbal Colón, nacido alrededor de 1451 en Génova (Italia), fue un navegante visionario y determinado que dedicó gran parte de su vida a perseguir un sueño aparentemente imposible: llegar a las Indias orientales navegando hacia el oeste a través del océano Atlántico.
Hijo de una familia humilde dedicada al oficio de tejedores, desde joven mostró pasión por el mar, aprendiendo navegación, cartografía y comercio en viajes por el Mediterráneo, Portugal e incluso más al norte.
Tras años de rechazos por parte de diferentes cortes europeas, su perseverancia y convicción religiosa lo llevaron a convencer a los Reyes Católicos de España en 1492, logrando financiar su expedición con las famosas carabelas Niña, Pinta y Santa María.
El 12 de octubre de 1492, Colón avistó tierra en lo que hoy conocemos como las Bahamas, creyendo haber llegado a Asia.
Realizó un total de cuatro viajes transatlánticos entre 1492 y 1504, explorando islas del Caribe, costas de Centroamérica y Sudamérica, fundando asentamientos y abriendo el camino a la colonización europea del continente americano.
Aunque nunca aceptó que había descubierto un nuevo mundo (insistió en que eran las Indias), su hazaña cambió para siempre la historia mundial, conectando dos hemisferios y marcando el inicio de la era de los descubrimientos.
Físicamente era un hombre de estatura más que mediana, rostro alargado, nariz aguileña, ojos claros y cabello que pasó de rubio a blanco prematuramente.
Su personalidad combinaba una ambición desmedida, profunda fe religiosa (se veía como elegido por Dios) y gran tenacidad, aunque también fue criticado por su rigidez como gobernador y por conflictos con los indígenas y colonos.
Murió el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, España, enfermo y algo olvidado, sin imaginar la magnitud del legado que dejaba.