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 Por Daniel Martínez Rodríguez

La Habana.- Hoy nos toma de la mano un contexto marca­do por tiranteces. Entre el marcharse o per­manecer aquí, entre la evocación que intenta preservar casi sin éxito algunas de las mejores esencias humanas. Entre el dolor de claudicar ante una ruina dolorosa que a nivel social nos distancia y nos hunde: la ausencia de valores.

Tal vez este tema pueda ser subestimado ante el vendaval de problemas que nos abofetean a diario, sin embargo, sin querer sonar pesimista le recuerdo que la falta de valores, puede llevar a tensiones sociales y económicas que generan des­confianza y resentimiento, sin olvidar que consi­guen incrementar la violencia y los conflictos por la falta de empatía.

En el caso de los modelos de liderazgos a seguir, la falta de respeto e integridad influyen negativa­mente en el comportamiento de la ciudadanía, lo que genera una pérdida de cohesión, que dificulta­rá la colaboración y el trabajo en conjunto.

También las relaciones interpersonales su­fren, pues pasan a ser más superficiales y con­flictivas, y afectan la calidad de vida.

¿No ha palpado usted, o mejor dicho, no ha sufrido estrés, ansiedad o problemas de salud mental en los últimos tiempos?

Sí, ya sé que nuestra realidad es estreme­cedora y conspira para dañarnos, pero ¿no es también porque cada vez estamos más aislados y desconectados unos de otros? Sí, no lo dude, la ausencia de valores es capaz de generar proble­mas psicológicos.

Seguramente en medio de este diluvio de fal­tas morales hemos apreciado cómo niños y jóve­nes reproducen patrones en los que ignorar corte­sías y el bien más honesto son el pan de cada día. Tales estándares perpetúan un ciclo negativo, que podría ser mucho peor en el futuro.

Amigo o amiga, la pérdida de valores y edu­cación alcanzan efectos devastadores. No lo ne­guemos, algunos se han enraizado a placer en nuestra sociedad. Le reitero, no quisiera que me tomaran por tremendista, mas ¿debemos seguir siendo víctimas de este peligroso entorno y el destino que nos traza?

En lo personal me niego a obedecerlos. Es cierto que los culpables pueden ser muchos e inalcanzables para nosotros. Aun así, nos urge encontrar soluciones que nos permitan respirar y sobrevivir con un poco más de paz. ¿No cree que lo merecemos? (Tomado de Trabajadores)

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