Artajerjes IV, también conocido como Arses, fue el joven rey que tuvo la desgracia de sentarse en el trono persa mientras el mundo contenía el aliento ante la sombra de Macedonia.
En el año 338 antes de Cristo, llegó al poder tras el envenenamiento de su padre por parte del ambicioso eunuco Bagoas.
Con apenas veinte años, se encontró siendo un títere en una corte llena de veneno y conspiraciones, donde cada movimiento podía ser el último.
Intentó recuperar el control de su propia vida y eliminar a Bagoas, pero el eunuco fue más rápido.
Artajerjes IV gobernó apenas dos años, sin tener la oportunidad de reformar el imperio o preparar la defensa contra el joven Alejandro Magno que ya se asomaba por el horizonte.
Su muerte marcó el principio del fin para la dinastía Aqueménida, dejando el trono en manos de Darío III, quien recibiría el golpe final de la conquista macedonia.
Fue el último rey legítimo antes de la gran tormenta, un joven que no tuvo tiempo de ser el líder que Persia necesitaba.
Su historia es un recordatorio de que, en los grandes imperios, el enemigo más peligroso a veces está dentro de las paredes del palacio.
¿Crees que si hubiera sobrevivido habría podido frenar a Alejandro Magno?
Post Views: 5