Por Gretell Lobelle
Mantilla.- Si tienes cerca una alambrada o triste cementerio de cosas, y quieres algo que renueve tu vida, y es inviernito como hoy, sal a ver cómo se enreda el aguinaldo blanco.
La muy barroca «corymbosa», llamada así porque sus flores se agrupan en corimbos, es una de nuestras dos especies del género «Turbina», en la familia de las Convolvuláceas.
Su dominio se extiende por toda América y en Cuba llega a casi todas partes. Florece a partir de noviembre y a lo largo de la estación fría, pero en torno a la Navidad mucho más, de ahí que también se le llame aguinaldo de Pascuas.
Digámoslo ya con Roig: el aguinaldo blanco es la más valiosa planta melífera de Cuba.
En esta época, escribe el sabio, «los campos, cercas y matorrales se cubren con flores de aguinaldo que se abren por la tarde y duran hasta el día siguiente, desapareciendo cuando las calienta el sol. Durante estas horas las abejas las visitan con gran afición y extraen de ellas una miel abundante y rica, de gusto delicioso, que obtiene mucha demanda con el nombre de ‘miel de aguinaldo’, la cual, según dicen, produce una especie de embriaguez cuando se toma en gran cantidad».
Corrimos a fotografiarlo cuando acababa el 2023 y regresamos al inicio de 2024. Con esa «especie de embriaguez» que da la belleza recibamos incluso el año más amargo.



