El hermano del otro lado de la ley

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Por Rafa Junco

Madrid.- Al Capone construía su imperio sobre el alcohol clandestino de Chicago, mientras su hermano mayor recorría las llanuras del oeste confiscando alambiques y arrestando contrabandistas. El agente se llamaba Richard James Hart. Vestía botas, sombrero de ala ancha y llevaba dos revólveres, como un vaquero de cine mudo. Nadie sabía que había nacido en Italia con otro nombre: Vincenzo Capone. Era el hermano mayor de Al.

Los dos compartieron casa en Brooklyn, pero sus caminos se separaron pronto. Vincenzo huyó de la familia con dieciséis años, se inventó un pasado militar y adoptó el nombre de un actor del oeste. En Nebraska se hizo alguacil y cazador de alambiques. Su puntería era legendaria, su aspecto, de película. Le llamaban «Two-Gun Hart». Mientras tanto, en Chicago, su hermano pequeño se convertía en el gánster más famoso de América.

Dos destinos

La contradicción era tan absurda como real. Hart perseguía a los que fabricaban alcohol ilegal en Nebraska y las Dakotas, mientras Al Capone se enriquecía con el mismo negocio en Chicago. Uno aplicaba la ley, el otro la compraba. Uno vivía en el anonimato, el otro en las portadas. Eran dos caras de la misma moneda, pero la moneda era el sueño americano, y cada uno la gastó a su manera.

En 1927, Hart escoltó al presidente Coolidge. Nadie sabía que el guardaespaldas era hermano del criminal más buscado del país. Años después, cuando la Prohibición terminó y la suerte de Hart se torció, tuvo que pedir ayuda a la familia que había abandonado. Ralph Capone le dio dinero y Al, ya enfermo, lo recibió en Wisconsin. El reencuentro fue tan discreto como su vida.

Hart murió en 1952, en el mismo pueblo donde se había hecho alguacil. Su tumba lleva el nombre que eligió, no el que heredó. Llamarlo simplemente el «hermano bueno» de Al Capone sería reducir su historia. Porque no fue un santo ni un héroe, sino un hombre que pasó su vida intentando demostrar que un apellido podía abandonarse. Aunque, al final, nunca desaparece del todo.

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