
Soberanía no es encierro
Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- La crítica de que proponer una economía social de mercado y un Estado democrático de derecho, bajo el supuesto de una solución pacífica del diferendo con EE.UU., implica perder soberanía merece una respuesta clara, porque confunde soberanía con aislamiento y autoritarismo.
El supuesto de un avance sustantivo en una negociación diplomática entre Cuba y Estados Unidos no hace depender la racionalidad de la propuesta de Cuba Transformación de un factor externo impredecible.
Cuba Transformación no espera soluciones externas para los problemas fundamentales de Cuba. Al contrario, parte de que un cambio interno creíble es la mejor vía para rediseñar la relación con el exterior.
Nuestra propuesta reconoce que su viabilidad operativa requiere un escenario inicial favorable, porque la transformación de Cuba no ocurrirá en un vacío geopolítico.
Usar escenarios para evaluar la viabilidad de una transformación no es un defecto metodológico; es una forma de anticiparse en un contexto inevitablemente incierto.
Reducir la soberanía cubana a la interpretación del PCC confunde la defensa de un sistema político monopolizado por un partido con la soberanía plena del pueblo para decidir libremente su sistema político y económico.
¿Puede llamarse soberano un pueblo al que se le impide cambiar pacíficamente su sistema político? La soberanía real se afirma liberando el talento, la iniciativa y las libertades de los ciudadanos.






