Las «conquistas revolucionarias» se hablarán en un McDonald´s

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Por Irán Capote

Pinar del Río.- Es fácil, caballero, es fácil. Lo de hacer coexistir el capitalismo con la retórica del comunismo.

Mira, un ejemplo rápido:

Pongamos una reunión del núcleo de esas que antes se hacían con gajos de arecas amarradas a las columnas. Con una cartulina mal pintada que dice: “El núcleo tal celebra el aniversario tal, con el pie en el estribo, en la primera línea de combate, (y por ahí para allá, cualquier cheá que quieran ponerle a la cartulina).”

Con un buró al frente, tapado con un mantelito de encaje y un bucarito en el medio, también con marpacífico y areca. Alguien lee el orden del día, los acuerdos, y el resto de la candanga. Y repiten lo mismo de la reunión anterior porque en su centro de trabajo, en su sección sindical, en su comité de base sobran tres cosas: Improductividad, burocracia y tiempo para reuniones.

Al final de la reunión del núcleo, previo acuerdo con los nucleados, se recogió un dinerito entre todos, un dinerito de la cotización con el que compraron un pudincito o una panetelita con merengue, un tanquecito de refresco Zuko y quizás, como un atrevimiento, una botellita de vino casero que ponga las cosas claras y les deje echar un pasillito con un temazo de Raulito Torres.

Pero ahora, los nucleados tendrán que hacer su reunión en modo express. Leer orden del día, acuerdos, cumplimientos, metas, tareas y toda la metatranca posible en tiempo récord, porque los nucleados tendrán que irse a sus dos o tres pinchas y sus “part time” para poder pagar hasta por botar la basura. Porque para qué decir que el aumento salarial va a servirles de algo. Menos si son jubilados.

Después de la reunión, de los acuerdos, el orden del día, las metas y las tareas, podrán hacer un picacake en el McDonadls. Y hamburguesa y Coca Cola mediante, podrán hablar de las conquistas revolucionarias, de la utópica igualdad, de las batallas de ideas y de los logros y de lo cruel e inhumano del capitalismo brutal que enriquece a unos y empobrece a otros. Y quien sabe si hasta pidan dejar una cartica en el buzón de quejas y sugerencias, en el buzón de atención al consumidor por los precios en dólares del establecimiento extranjero.

Pero para lo que sí no van a tener tiempo, es para la cartulina, las arecas y las flores de marpacífico. Eso se queda como una de las deficiencias que deberán poner en los acuerdos y el orden del día de la próxima reunión: “Incrementar y supervisar nuestra cultura del detalle”

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