Vashishtha Narayan Singh: el tamaño real de un mito sin inventar

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Por Rafa Junco ()

Madrid.- A Vashishtha Narayan Singh no hace falta ni un solo mito para medir su grandeza. Le llamaron el Einstein de Bihar, el segundo Ramanujan, el niño que dejaba boquiabiertos a catedráticos y compañeros con la misma facilidad con la que otros respiran.

Nació en Basantpur en 1946, en una familia humilde, pero su inteligencia fue tan descomunal que las reglas académicas, esas que no se doblan ante nadie, acabaron arrodillándose ante él.

De Bihar saltó a Berkeley, como quien cambia de acera. En los años sesenta aterrizó en la Universidad de California, se doctoró en el 69 con John L. Kelley y dejó una tesis sobre operadores y núcleos reproductores que aún hoy sigue siendo santo y seña en las matemáticas. Trabajó en Estados Unidos, según algunas crónicas hasta pasó por la NASA, y cuando estaba en la cima, en el mejor momento de su carrera, decidió volver a la India. Y ahí, amigo, empieza el drama.

Regresó a su tierra, enseñó en el IIT Kanpur, en el TIFR de Bombay, en el ISI de Calcuta. Todo apuntaba a una vida académica de esas que pasan a la historia. Pero a mediados de los setenta apareció la esquizofrenia, y aquel cerebro prodigioso se fue apagando como una luz en una tormenta. Su entorno no supo o no pudo sostenerlo. Y el genio empezó a perderse del mapa.

Desapareció en un tren en 1989, lo encontraron en 1993 en condiciones que daban grima. Pasó por hospitales psiquiátricos, volvió a la vida pública como una figura rota pero todavía venerada, y en 2013 regresó a las aulas como profesor visitante. Muchos quisieron convertirlo en mito, le colgaron desafíos a la relatividad de Einstein. Mentira. No hay pruebas. Pero tampoco hacen falta. Porque su vida real ya era inmensa: el niño prodigio de Bihar que llegó a Berkeley, dejó obra matemática y luego pasó décadas luchando contra una enfermedad devastadora en un país que no supo cuidar a uno de sus grandes cerebros.

Murió en 2019. Al año siguiente, a título póstumo, le dieron el Padma Shri. Hay genios que deslumbran por lo que descubren. Y hay genios que, además, dejan una pregunta incómoda sobre la sociedad que los rodeó. Vashishtha Narayan Singh fue las dos cosas. Y sin necesidad de inventarle ni una sola leyenda.

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