
El cuerpo de Marintia Cruz Vidal y la vergüenza de las embajadas de Cuba
Por Max Astudillo ()
La Habana.- Las imágenes se volvieron virales por lo que nadie quiere ver: el cadáver de una mujer joven, abandonado en una fría plancha del SEMEFO de Villahermosa, Tabasco. Se llamaba Marintia Cruz Vidal. Tenía 25 años recién cumplidos el 31 de marzo. Llegó a México en 2025, sin papeles, sin nada, como tantos miles que escupen de esta isla miserable.
Y ahí está su cuerpo, esperando a un familiar que no aparece, mientras el reloj corre hacia el 30 de abril. Si nadie la reclama, terminará en una fosa común, como un perro. Pero la pregunta que arde es: ¿dónde está el consulado de Cuba? ¿Dónde están los que cobran casi 400 dólares por un pasaporte?
La respuesta es sencilla y asquerosa: los consulados y embajadas de Cuba no existen para ayudar a los cubanos. Existen para servir al régimen. Son oficinas de recaudación disfrazadas de sedes diplomáticas. Mientras Marintia se pudre en una morgue mexicana, los cónsules están ocupados en lo suyo: vender visas, pescar incautos que quieran estudiar en Cuba para luego convertirlos en agentes, negociar donaciones con gobiernos ingenuos y armar movimientos de «solidaridad» que salen a la calle a pedir el fin del bloqueo frente a las embajadas de Estados Unidos. De los cubanos de a pie, ni una llamada.

Pero vayamos al grano. Los cónsules y el personal diplomático de Cuba son, en su mayoría, oficiales de la Seguridad del Estado. No están ahí para tender una mano. Están para controlar, para informar, para meter miedo. Si Marintia hubiera sido una disidente o hubiera intentado pedir asilo en México, seguro que ya tendría una visita de la «oficina de intereses» o un seguimiento especial. Pero como es una muerta más del éxodo, una cifra, no les importa. Su trabajo es otro: sacar dinero con la venta de pasaportes —de los más caros del mundo, por cierto— y asegurarse de que ningún cubano en el exterior se organice contra la dictadura.
Huérfanos de patria
¿Alguien cree que el consulado de Cuba en México ha movido un dedo para localizar a la familia de Marintia? Por supuesto que no. Las autoridades mexicanas piden colaboración ciudadana, porque saben que de la «oficina consular» no va a salir nada.
El régimen no gasta recursos en repatriar cadáveres ni en ayudar a sus ciudadanos en el extranjero. Eso no deja ganancias. Lo que deja ganancias es la venta de visados, la captación de estudiantes vulnerables y el tráfico de influencias con partidos de izquierda que aplauden a los Castro mientras la gente se muere sola.

Y luego vienen los discursos oficiales, las declaraciones del MINREX, las notas de solidaridad. Pura mierda. Mientras tanto, Marintia sigue ahí, con sus 25 años a cuestas, esperando que alguien con su misma sangre se atreva a dar la cara. Pero el miedo, el bloqueo informativo, la desidia de un sistema que nunca ha protegido a los suyos, hacen que los familiares ni siquiera se enteren. Porque en Cuba no se publican estas noticias. Porque la prensa oficial prefiere hablar de las «victorias del socialismo».
Así que aquí estamos, cubanos de todo el mundo, huérfanos de una patria que nos abandonó antes de que nosotros la abandonáramos a ella. Nadie va a reclamar el cuerpo de Marintia Cruz Vidal. El consulado no lo hará. La embajada, menos. Y el régimen, mientras, seguirá cobrando por pasaportes y vendiendo sueños rotos. Si esta historia no les parece una condena definitiva a la dictadura, es que no quieren ver la realidad. Descansen en paz, Marintia. Alla, fuera, al menos, alguien pronunció tu nombre con dignidad.



