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Por Oscar Durán

Guantánamo.- Otra vez el periodismo oficial jugando a la ficción. El periódico Venceremos, de Guantánamo, decidió ilustrar una nota sobre el municipio de Imías con la foto de un campesino colombiano, haciéndolo pasar por un arriero imiense, como si todo diera lo mismo.

Y no, no da lo mismo.

La información publicada habla de un municipio que “fortalece y amplía las ofertas de la canasta básica familiar normada mediante producciones locales y el encadenamiento con nuevos actores económicos del sector no estatal”.

Cita a un tal Ernesto Cabrera Ortiz, Director de la Empresa municipal de Comercio y Gastronomía en Imías, quien explica que la iniciativa responde a las limitaciones en los arribos de productos al país y al recrudecimiento del bloqueo. Se detallan precios: 300 pesos el pescado para embarazadas, 400 para otros grupos. Se mencionan frijoles, jamonadas, módulos con puré, vinagre, derivados del boniato, masa para croquetas y empanadas. Todo muy organizado sobre el papel.

Pero cuando vas a la imagen que acompaña semejante despliegue de gestión territorial, te encuentras con un arriero que no es de Imías, que no es de Guantánamo, que ni siquiera es cubano. Es colombiano. Un campesino cargando sacos en una geografía que no es la nuestra. Un símbolo importado para maquillar una realidad local que, según el propio texto, enfrenta limitaciones severas en la llegada de productos y depende de 39 bodegas para atender a más de 8 mil 400 consumidores en zonas montañosas y de difícil acceso.

La realidad es otra

¿Tan difícil era buscar una foto real de Imías? ¿Tan complicado es retratar a uno de los «productores locales» que, según la nota, están sosteniendo la autogestión municipal? Si el municipio cuenta con productores, con nuevos actores económicos, con distribución en Jesús Lores y La Línea, con encadenamientos y combustible garantizado a precios módicos, ¿dónde están sus rostros?

El problema no es solo la imagen equivocada. El problema es el símbolo. Cuando un medio oficial necesita ilustrar la “fortaleza” de un territorio cubano con la foto de un campesino extranjero, está confesando, sin querer, que la narrativa va por un lado y la realidad por otro.

Se habla de estabilidad en la oferta, de mayor control en la comercialización, de evitar especulaciones. Prometen ampliar progresivamente la distribución y proyectan vender carbón vegetal y viandas por núcleo familiar. Todo suena a planificación meticulosa. Pero la foto —esa foto que no corresponde— delata improvisación, descuido y, peor aún, falta de rigor. Mentira por donde lo mires.

El periodismo no es propaganda con imágenes de archivo sacadas de otro país. Si Venceremos quiere hablar de autogestión, de alternativas territoriales y de prioridad a grupos vulnerables, lo mínimo es respetar la verdad visual. La credibilidad se pierde en detalles que algunos consideran insignificantes, pero que lo dicen todo.

Hoy es un arriero colombiano convertido, por arte de magia editorial, en guantanamero. Mañana será cualquier otra cosa. Y así, entre textos optimistas y fotos prestadas, se construye una realidad paralela que no resiste el más mínimo contraste.

Si de verdad -que lo dudo- Imías está fortaleciendo su canasta básica con producciones locales, que lo muestren con sus propios campesinos, con sus propios caminos, con sus propias montañas. Lo demás es cartón pintado. Y el pueblo, aunque muchos crean lo contrario, no es tonto.

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