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Por Luis Alberto Ramirez ()
Miami.- El presidente Donald Trump volvió a poner a Cuba en el centro del debate internacional. A bordo del avión presidencial afirmó ante periodistas: “Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque el régimen de La Habana es realmente una amenaza humanitaria”.
Según Trump, Marco Rubio mantiene conversaciones activas, mientras él mismo dejó claro su interés por los cubanos que viven en Estados Unidos y que, en sus palabras, “fueron tratados horriblemente por el régimen de Castro y las autoridades cubanas”. Y añadió: “Veremos cómo sale todo, pero estamos hablando con Cuba”.
Si algo ha caracterizado a Trump es que suele decir lo que piensa… y decir lo que está haciendo. Mientras tanto, desde La Habana niegan cualquier negociación y continúan recorriendo el mundo en busca de ayuda para sostener un sistema que hace décadas no logra sostenerse por sí mismo.
En España, el gobierno de Pedro Sánchez ha concedido ayuda humanitaria. Por su parte, México, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, envió recientemente dos barcos militares con más de 800 toneladas de ayuda a la isla y ha expresado su intención de continuar respaldando al gobierno cubano, incluso buscando mecanismos para reactivar el envío de petróleo. Sheinbaum llegó a plantear la posibilidad de establecer un puente aéreo entre ambas naciones.
El argumento es que no se puede “ahorcar a un pueblo”. Pero aquí surge la pregunta clave: ¿esa ayuda está salvando al pueblo o prolongando la vida de un sistema que lo mantiene atado?
Los cubanos no necesitan limosnas que alivien la escasez por unos meses. Esas ayudas, sin reformas estructurales ni libertades económicas y políticas, son pan para hoy y hambre para mañana. No se trata de que les den el pescado, sino de que los dejen pescar.
Mientras algunos gobiernos optan por enviar barcos y cheques, otros hablan de acuerdos y presión diplomática.
El verdadero desenlace no dependerá solo de Washington, Madrid o Ciudad de México, sino de la voluntad de cambio dentro de la isla. Porque al final, la cuestión no es cuánta ayuda llega, sino si esa ayuda acerca a Cuba a la libertad… o mantiene a flote a la dictadura hasta que Trump deje la Casa Blanca.