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América para los americanos

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Por Luis Alberto Ramírez

Miami.- El presidente Donald Trump no gobierna para salvar a Cuba, Venezuela o Nicaragua. Gobierna para defender los intereses de Estados Unidos. Y en su visión, una América libre de la influencia de Rusia y China es una América más segura para Washington.

Eso no es romanticismo. Es geopolítica. Lo que muchos llaman una nueva Doctrina Monroe, versión Trump, tiene un objetivo claro: sacar del continente la injerencia de potencias extranjeras y poner orden en lo que considera su zona estratégica.

Y ahí entran tres obstáculos evidentes: Cuba, Venezuela y Nicaragua. Tres piedras en el zapato de su proyecto continental.

Pero cuidado: Trump no viene a traer libertad envuelta en papel para regalo. Como bien dijo el Nobel de la Paz Lech Wałęsa: hay que aprovechar la coyuntura, porque él va en la dirección correcta… pero va en la dirección de los intereses estadounidenses, no de los cubanos. La libertad no se importa. La libertad se conquista.

Muchos cubanos quieren salir del castrismo… pero sin confrontarlo, sin sanciones, sin la fuerza. Quieren una transición con palmaditas en la espalda. Y eso no funciona. Salir de un sistema totalitario sin costo es como quitarle una garrapata del trasero a un perro cantándole una canción.

La libertad cuesta. Y el que no esté dispuesto a pagar su precio, termina adaptándose a vivir sin ella. La historia no la cambian los espectadores. La cambian los que deciden actuar. ¿Estamos preparados para asumir el sacrificio, o seguiremos esperando que otro se sacrifique por nosotros?

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