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Por Pedro Mmonreal (El Estado como tal)
La Habana.- La dinámica de la “intensidad eléctrica” durante los últimos 25 años contribuye a entender dificultades que presenta el punto de partida actual en relación con un eventual proceso de recuperación energética en Cuba más allá del actual “desabastecimiento agudo de combustibles».
El indicador “intensidad eléctrica”, que mide cuánta electricidad se genera por unidad de Producto Interno Bruto (PIB), se considera históricamente como un indicador de modernización económica cuando el valor del indicador aumenta en largos períodos.
También la reducción del indicador se relaciona con el proceso de desarrollo porque los países avanzados generalmente reducen su “intensidad eléctrica” gracias a una mayor eficiencia energética (tecnología) y debido al cambio estructural (reducción del peso de la industria).

Los dos periodos de mayor reducción abrupta de la “intensidad eléctrica” en Cuba fueron 2002-2006 y 2019-2024. En ambos casos, a pesar de sus diferentes de patrones de variación de generación eléctrica y de PIB, se enmarcaron en procesos abruptos de desindustrialización.
En el periodo 2002-2006 ocurrió un aumento del PBI (+36,9%) mayor que el incremento de la generación eléctrica (+4,9%), reduciéndose la “intensidad eléctrica”. No se trató de un incremento claro de eficiencia porque tuvo como marco una brusca desindustrialización.
En el periodo 2019-2024, en vez de crecer se redujeron simultáneamente el PIB y la generación eléctrica, pero al ser la contracción de esta última (-30,7%) mucho mayor que la reducción del PIB (-11%), la “intensidad eléctrica” disminuyó.

En el periodo 2019-2024, antesala de la emergencia actual, la reducción de la “intensidad eléctrica” ha sido resultado de la ruina de la generación eléctrica (irregular suministro de combustible y planta obsoleta) combinada con un nuevo proceso de desindustrialización abrupta.
Aun con un eventual alivio del “desabastecimiento agudo de combustibles”, a mediano/ largo plazo el “cuartico seguiría igualito” en ausencia de masivas inversiones para aumentar generación con la eficiencia que contrarrestase una inevitable reindustrialización.
Con reducida captación de divisas y limitaciones para créditos y capital extranjero, la inversión necesaria para recuperar niveles de industrialización compatibles con el desarrollo competiría con la inversión para ampliar la escala y eficiencia de la generación eléctrica.