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Por Eduardo González Rodríguez ()
Santa Clara.- Cuando en una sociedad, el objetivo es negar, desconocer, limitar y asustar, esa sociedad siempre tendrá las cárceles llena de muchachos.
Cuando un sistema social habilita unos «por cuántos» y «por tantos» para perpetuarse en el poder, tendrá que lidiar con el disgusto social y su propio inmovilismo. Si, además, por ingenuidad o mala memoria, decide que «tiene derecho a defenderse», le está limitando a los demás su derecho propio a la defensa.
Es paradójico que en un país como el nuestro, cuya base legal se legitimó sobre estándares de justicia social, derechos ciudadanos y libertades esenciales en las que están contempladas la libertad de asociación y de expresión, la ley caiga con más peso sobre el que disiente, que contra el que, amparado por un cargo, negocia y roba el dinero de su pueblo.
Y sigue siendo paradójico que en los noticieros, los periódicos, la radio y las plataformas oficiales de las redes, tengan más presencia los casos de personas que, de una forma u otra, expresan puntos de vista contrarios al sistema imperante, y muy poca, o ninguna presencia, sobre los casos de corrupción que están desangrando a Cuba día a día.
O sea, se puede robar mientras aplaudas o mantengas la boca cerrada.
Es absurdo. Sobre todo porque aquí es más fácil ir preso por una causa de «propaganda contra el orden constitucional» que por robar diez pipas de petróleo.
Y piensen, ¿cuál de esas dos cosas le hace más daño a la nación?
Resumiendo, los muchachos de el4tico posiblemente vayan presos por mi culpa. Debí haberlos llamado, mandarles un mensaje, no sé, por messenger o a través de otros amigos, para decirles lo único que puede decir un viejo cobarde, «muchachos, los van a meter presos. Ya deben de tener gente cazádolos. Maten una vaca, pongan una Mipyme, roben gasolina, pero no se busquen problemas. Ya este no es un país normal y la inteligencia no basta».
Y nada, a lo mejor no me hacían caso, pero por lo menos ahora tuviera la conciencia más tranquila.