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Por Ulises Aquino Guerra ()
La Habana.- La incertidumbre que viven los cubanos ante la situación del país crea una sensación de soledad, de hastío preocupante y de consecuencias inimaginables.
Las palabras del presidente en su alocución ante la prensa han provocado toda suerte de reacciones en el pueblo. Muchos de los comentarios que he podido escuchar han sido negativos; en muchos casos, de burla, sobre todo por los hornos solares, por la biomasa y por lo de «sembrar lo que nos comeremos».
Los más «jodedores» le han colocado un nuevo título: «El Capitán Planeta», al referirse a que tenemos agua, sol y aire. Si no fuera tan dramático el momento, sin dudas causaría risa.
Por otra parte, el vocero televisivo afirma que en Cuba no se persigue el pensamiento y su libre expresión, pero al otro día detienen y encarcelan a los jóvenes de ‘el4rtico’, en un acto que contradice lo que públicamente niegan.
Según Trump, están dialogando al más alto nivel con las autoridades cubanas; y, según el presidente y el viceministro de exteriores cubano, no existe aún ese diálogo. Yo pregunto: ¿el más alto nivel de las autoridades cubanas no es Díaz-Canel? ¿Con quién entonces dialoga la administración de Trump?
Por otro lado, parece que descubrieron petróleo en el municipio Playa, porque hace dos días no nos quitan la corriente. Las noticias hablan de un buque cargado con mucho petróleo que arribó a Matanzas, con imágenes y todo. Todo indica que la periodista de la presidencia necesita un nuevo reloj, porque se le atrasa y adelanta a una velocidad pasmosa.
¿Y nosotros qué? ¿Qué pasará con nuestras vidas? ¿Seremos simples espectadores de lo que otros deciden para nuestro futuro, o seremos tenidos en cuenta para, por una vez, ejercer el derecho a decidir entre todos lo que consideremos por mayoría? No es muy democrático actuar sin el consentimiento de los que serán beneficiados, o más perjudicados, con las decisiones de unos pocos.
Yo sé que esa no ha sido una práctica habitual en nuestro país, pero nunca antes los clarines de la guerra han sonado tan cerca, con lo cual se hace necesario, por una parte, saber la realidad de lo que sucede; y, por la otra, tener en cuenta la opinión de los que, como siempre, serán más perjudicados.
De momento, exhorto a las autoridades a respetar la libre opinión de cada cubano: de los que no están dispuestos a dar su vida por esto que tenemos; de los que ya la dieron; y de los que están sufriendo por ello; así como de los que tienen el derecho a no apostar la vida de sus hijos y la propia, por considerar que el proyecto de país que en algún momento quisimos, al obviarnos, siempre quedó inconcluso.
No sé; cada uno tendrá su propia opinión, creo yo. Pero no es ético ni justo sancionar a quienes no opinan como se nos impone. Cada cual se habrá formado su propia opinión, creo yo. No sé ustedes.