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Por Luis Alberto Ramirez ()
Miami.- Los voceros de la dictadura cubana ya salieron en estampida por las redes a hacer lo único que saben hacer bien: justificar lo injustificable. Esta vez intentan lavar la cara del régimen de La Habana por haber encarcelado a los muchachos de el4Tico.
El guion es viejo y predecible. Para unos, los jóvenes son “terroristas financiados por la gusanera de Miami y la CIA”. Para otros, como supuestamente simpatizan con el presidente Trump, entonces son “fascistas”. Da igual el epíteto que usen: mercenarios, extremistas, odiadores. Todo sirve, menos decir la verdad.
¿Y cuál es la verdad? Que esos muchachos no están presos por terroristas ni por fascistas. Están presos por decir en voz alta lo que millones de cubanos piensan en silencio. Dijeron que el régimen de La Habana funciona como una banda de delincuentes que usurpa la soberanía nacional y se roba lo poco que el país produce.
Dijeron que en Cuba no manda el pueblo ni el gobierno civil, sino una corporación militar llamada GAESA, que no rinde cuentas a nadie y controla la economía como un negocio privado.
Dijeron que el régimen no vive de producir, sino de exprimir. Primero exprimió a la URSS, después a Venezuela. Hoy exprime a los médicos que exporta, robándoles la mayor parte de su salario, y a la diáspora cubana, apropiándose de sus remesas mientras mantiene como rehenes a sus familiares en la Isla para extorsionar emocional y económicamente a quienes viven fuera.
También dijeron algo que incomoda mucho: que Trump no miente cuando afirma que está negociando con altas esferas de la nomenclatura cubana. Y que Díaz Canel tampoco miente cuando lo niega, porque él no pertenece a esas altas esferas. Es apenas una marioneta, un administrador sin poder real, mientras los hilos los mueven los militares y la mafia revolucionaria que gobierna Cuba desde las sombras.
Por decir todo eso, por decir la verdad sin maquillaje, los encarcelaron. Y ahora los mismos que han hundido al país en la miseria pretenden convertir a las víctimas en culpables, como si repetir una mentira mil veces pudiera borrar una realidad que ya nadie logra ocultar. El problema del régimen no son los muchachos de el4tico. El problema del régimen es la verdad. Y por eso le teme tanto. Pero he aquí el final feliz: los chicos de el4Tico van a disfrutar tan poco la cárcel, que se van a quedar con ganas.