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Hugo Cancio: El oportunista que mercadea con el sufrimiento del pueblo cubano

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Por Jorge L. León (Historiador e investigador)

Houston.- Hugo Cancio, conocido empresario cubanoamericano y fundador de Fuego Enterprises y la plataforma Katapulk, se ha erigido como uno de los principales beneficiarios de la prolongada tragedia que vive Cuba. Su fortuna no se ha construido sobre innovación ni servicio genuino, sino sobre el oportunismo más burdo: explotar las necesidades básicas de su propio pueblo, convirtiendo el dolor y la escasez en su negocio lucrativo.

Durante años, Cancio ha mantenido estrechos vínculos con el régimen castrista, accediendo a licencias y permisos tanto en Cuba como en Estados Unidos para importar autos, alimentos y gestionar remesas, siendo un intermediario que perpetúa la dependencia y el control del régimen sobre la economía y la sociedad cubana. Su poder se basa en la exclusividad y el monopolio, no en el beneficio de la gente común, sino en asegurar sus ganancias aun a costa del empobrecimiento generalizado.

Ahora, en un acto de cinismo absoluto, este empresario que ha amasado su riqueza en medio del sufrimiento y la falta, se atreve a decir que “no es justo pedir más sacrificios al pueblo cubano”.

Puro cálculo económico

¿Cuándo? Cuando el juego está en la novena entrada, con las bases llenas y dos outs, cuando el país está al borde del colapso y su negocio comienza a perder viabilidad. ¿A qué se debe este súbito acto de “solidaridad”? A la pérdida de su rentabilidad, al miedo de que sus intereses se desvanezcan. No es amor por Cuba ni por su gente, sino puro cálculo económico.

Su patria no es la isla ni su gente. Su patria son los dólares que ingresan a sus arcas, la especulación con las necesidades y esperanzas de un pueblo que ha sido rehén de un sistema que él ha ayudado a sostener. Que no nos engañe su discurso tardío y su aparente arrepentimiento. La verdad es que Hugo Cancio es parte del entramado de complicidad que mantiene viva a la tiranía y ahoga las posibilidades de libertad y prosperidad para Cuba.

El verdadero rostro de este personaje es el de un oportunista sin escrúpulos, que solo mira su beneficio personal, y cuyo compromiso con el pueblo cubano nunca ha pasado del interés monetario. Que quede claro: su fortuna se construyó sobre la explotación y la miseria, y su voz solo se levanta cuando el negocio deja de ser rentable. Ya sabemos lo que vales, miserable!.

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