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Por Ulises Aquino Guerra ()

La Habana.- Siempre he escuchado que las inversiones en Oro, Plata y Platino se hacen para resguardar algún dinero en caso de necesitarlo después.

Mi abuela Rosa siempre me regalaba sortijas con un agua marina u otra piedrecita y me decía, ‘Uly, eso es para cuando te haga falta un dinerito y estés en apuro’.

El pueblo cubano de la generación de mis abuelos pagó con sus impuestos el mega brillante del 25 kilates que perteneció a los Zares de Rusia, la dinastía Romanov, y que en aquella lejana fecha valia alrededor de 12 millones de pesos, igual valor que el dolar, para ser colocado en el Capitolio Nacional de Cuba como muestra de la riqueza nacional, también como inversión y lujo para la extraordinaria obra construida durante el Gobierno de Gerardo Machado.

Me llama la atención que nunca más se hablara del Brillante del Capitolio en las últimas décadas y creo, que si pudimos prescindir de él todo ese tiempo, ahora podemos subastarlo para, con el altísimo valor que tiene, sufragar imperiosos gastos en la salud de nuestro pueblo.

Sería saludable saber a dónde fue a parar el Brillante del Capitolio.

Valiosos objetos como ese podrían ayudar a solventar al menos algunos de los graves problemas que padecemos.

También podrian sumarles el oro y la plata que el Estado recolecto hace años, y que imagino estén depositados en las bóvedas del Banco Nacional de Cuba como valores.

Nada, que pienso que tenemos bienes que pueden ayudar en este difícil momento. ¿No creen?

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