Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Comparte esta noticia

Por Luis Alberto Ramirez ()

Miami.- Este martes, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, admitió en una entrevista con EFE que el Gobierno cubano anunciará en los próximos días un “plan de contingencia”, un proceso de “reorganización” que será, según sus propias palabras, muy difícil para la población en su conjunto.

La pregunta cae por su propio peso: si todos los planes anteriores del régimen han sido difíciles, ¿cómo será este?

Desde hace más de seis décadas, cada “reordenamiento”, cada “actualización”, cada “plan especial” ha significado lo mismo: más carencias, más apagones, más escasez y más sacrificios… siempre para el pueblo. Nunca para la cúpula del poder. Nunca para quienes toman las decisiones desde oficinas con aire acondicionado y plantas eléctricas propias.

El anuncio de este plan de contingencia contrasta brutalmente con la narrativa oficial de “resistencia heroica” y “victorias frente al bloqueo”. Si todo va tan bien, si el sistema es tan superior, ¿por qué hay que anunciar medidas excepcionales que prometen más dolor colectivo? La respuesta es evidente: porque la crisis es estructural, profunda y ya imposible de maquillar.

Mientras tanto, circula una información no confirmada, publicada por un periodista oficialista que desertó en España, según la cual el hijo de Raúl Castro estaría involucrado en negociaciones para evitar que la familia Castro pague las consecuencias del desastre que ha provocado en Cuba, ofreciendo una supuesta democratización a cambio de amnistía. No hay confirmación oficial, pero el simple rumor revela algo importante: en las alturas del poder sí piensan en cómo salvarse.

Nada puede ser peor

Y abajo, en la calle, la realidad sigue siendo brutal. Este mismo martes, sin necesidad de ningún “plan de contingencia”, los apagones dejaron sin electricidad de manera simultánea a un 62 % de la isla en el momento de mayor demanda, según datos de la propia Unión Eléctrica (UNE) recopilados por EFE.

Ahora imaginemos el escenario que se avecina. ¿Hospitales sin electricidad? ¿Quirófanos paralizados? ¿Refrigeradores apagados donde deberían conservarse medicamentos?

Si hoy ya hay personas que mueren por falta de insumos, medicinas y atención médica adecuada, ¿qué ocurrirá cuando la energía eléctrica sea aún más inestable o inexistente?

El régimen no quiere dar su brazo a torcer, y como consecuencia, el pueblo sigue pagando. Siempre paga el mismo. El “plan de contingencia” no es otra cosa que la confirmación de que el costo del colapso será descargado, una vez más, sobre los ciudadanos comunes, mientras los responsables del desastre buscan salidas personales. Que no los dejen escapar, que el pueblo se encargue de hacerles pagar por todo el daño que hicieron, que hacen y que harán.

Yo no sé cómo será esa contingencia que anuncian. Solo sé que, para el pueblo cubano, más dura ya no debería ser posible… y aun así, lo será.

Deja un comentario