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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)
La Habana.- Es imponderable el desenlace de la interrupción total (o muy severa) de importaciones de combustibles impuesta por EE.UU a Cuba, pero la experiencia del “periodo especial” sugiere que la prolongación de ese tipo de evento pudiera desmantelar aceleradamente la economía cubana.
Las dinámicas de disponibilidad total (importaciones y producción nacional) de combustibles fueron heterogéneas en los 1990s. En el peor de los casos los índices no fueron inferiores a 20% de los niveles pre- crisis, aunque impactaron muy negativamente la evolución del PIB.
La “opción cero” no llegó a materializarse durante el “periodo especial” ni como “escenario” (efectos probables) ni como “plan” (acciones de política), pero si ahora se extendiera el cese de importaciones, los índices de combustibles serían muy inferiores a 20%.
Un eventual desvanecimiento de la disponibilidad de combustibles no solamente provocaría una contracción económica parecida, o superior, a la que tuvo en Cuba la “Gran Depresión” de la década de 1930, sino que desarticularía el tejido económico y social del país.
Un eventual escenario de “opción cero” convertiría en papel mojado el “programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía” y el plan de la economía 2026. No se ha hecho público el plan de acción que pudiera tener el gobierno para una “opción cero”.