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Por El Estado como tal
La Habana.- Es imponderable el desenlace de la interrupción total -o muy severa- de importaciones de combustibles impuesta por Estados Unidos a Cuba, pero la experiencia del “Periodo Especial” sugiere que la prolongación de ese tipo de evento pudiera desmantelar aceleradamente la economía cubana.
Las dinámicas de disponibilidad total -importaciones y producción nacional- de combustibles fueron heterogéneas en los 1990s. En el peor de los casos, los índices no fueron inferiores a 20% de los niveles pre- crisis, aunque impactaron muy negativamente la evolución del Producto Interno Bruto (PIB).
La “opción cero” no llegó a materializarse durante el “Periodo Especial” ni como “escenario” -efectos probables- ni como “plan” -acciones de política-, pero si ahora se extendiera el cese de importaciones, los índices de combustibles serían muy inferiores a 20%.

Un eventual desvanecimiento de la disponibilidad de combustibles no solamente provocaría una contracción económica parecida, o superior, a la que tuvo en Cuba la “Gran Depresión” de la década de 1930, sino que desarticularía el tejido económico y social del país.
Un eventual escenario de “opción cero” convertiría en papel mojado el “programa de gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía” y el plan de la economía 2026. No se ha hecho público el plan de acción que pudiera tener el gobierno para una “opción cero”.