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Por Luis Alberto Ramirez ()

Miami.- La Habana ahora propone comenzar una supuesta cooperación con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, el lavado de dinero, la ciberseguridad, la trata de personas y los delitos financieros. Es decir, todos los delitos internacionales en los que el propio régimen ha incurrido durante décadas.

En las conversaciones filtradas por la AFP, el castrismo intenta vender la idea de que Cuba no alberga terroristas, bases extranjeras y redes ilegales… pero que ahora quiere “cooperar” con Washington. El problema es que La Habana miente incluso cuando el papel no aguanta más tinta. No es la primera vez. También negaron durante años la presencia de militares cubanos en Venezuela al servicio de Nicolás Maduro. Para desmontar esa mentira hubo que enviar 32 cadáveres de regreso a Cuba. Solo así quedó al descubierto la farsa.

Ahora, en un texto oficial del MINREX publicado por Cubadebate, el Gobierno cubano asegura que: “No es una amenaza para Estados Unidos”. “No ha apoyado actividades hostiles”. “No alberga ni respalda organizaciones terroristas”

¿Y cómo se explica?

¿No? ¿Y entonces cómo se explica el envío sistemático de miles de agentes e infiltrados a Miami durante décadas? ¿O cómo se explica que hasta una película publicada por Netflix en colaboración con el propio régimen termine delatando sus métodos?

El comunicado también afirma que Cuba no alberga bases militares o de inteligencia extranjeras y que su territorio no será usado contra ninguna nación. Una colección de mentiras dichas con la misma cara dura de siempre. Porque Cuba tienen bases de escucha chinas y rusas hasta en las ramas de los árboles ¿y bases de entrenamiento de terroristas? Hasta en mi pueblo que nadie lo conoce.

Lo único que falta ahora es que Washington decida creerles. Porque cuando un régimen miente hasta para negar que está negociando, lo único seguro es que no tiene credibilidad, ni palabra, ni vergüenza. La Habana no propone cooperación: propone impunidad.

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