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Por Sergio Barbán Cardero ()

Miami.- Decir que Cuba es una República libre, independiente y soberana es repetir una consigna; no describir la realidad.

Una república se sostiene en Estado de derecho, separación de poderes y soberanía popular. Nada de eso existe en Cuba desde hace décadas. Fidel Castro hizo añicos la Constitución de la República y la sustituyó por un texto hecho a la medida del poder, un panfleto cavernícola, otorgándose a sí mismo y luego a su cúpula comunista, facultades incluso por encima de la propia Constitución.

Eso no es una república: ¡ES PODER ABSOLUTO!

Hablar de libertad e independencia del ciudadano en Cuba es una contradicción. El régimen creó deliberadamente una dependencia total del Estado para garantizar el control social: el cubano no decide, mendiga; no ejerce derechos, solicita permisos; no es ciudadano, es administrado. Esa dependencia no es un accidente; es el corazón del sistema.

La soberanía no reside en consignas ni en discursos épicos. La soberanía descansa en el pueblo, no en una élite que gobierna sin elecciones libres, sin prensa independiente y sin oposición legal. Cuando el poder no puede ser cuestionado ni reemplazado, no hay soberanía popular, hay usurpación.

Y basta ya de manipular a José Martí. Usar su nombre para legitimar una tiranía es una perversión histórica. Martí defendió la libertad, la república y la dignidad del individuo frente al poder. Si Martí viviera hoy, estaría preso, como lo están los intelectuales, periodistas y pensadores que se atreven a criticar al régimen. Citarlo desde el autoritarismo es traicionarlo.

En cuanto al “norte brutal y revuelto con viejas pretensiones”, esa es una retórica gastada, sacada de un manual obsoleto que ya no convence a nadie. Lleva más de medio siglo usándose para justificar el fracaso interno, el empobrecimiento del país y la represión. No explica la ruina; la encubre.

Cuba no es “de los cubanos” mientras los cubanos no puedan elegir, expresarse, asociarse y vivir sin miedo.

Hasta que eso no ocurra, hablar de Patria, Soberanía y República es propaganda, no verdad.

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