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Por Joel Fonte
La Habana.- ‘México no abandonará a Cuba (…) para evitar una crisis humanitaria en el país’, dice Claudia Sheinbaum…
El error no es idiomático, es filosófico, y lo cometen con mucha frecuencia, deliberadamente, los principales cómplices de la dictadura estatista y fascista que controla el poder aquí.
Incluso es una falta en la que incurren muchos no castristas: confundir ‘Cuba’, con la dictadura, identificando conceptos irreconciliables….
Este régimen no es legítimo; la fractura constitucional causada por Fulgencio Batista no fue menos ilegal que la toma del Poder por la fuerza de las armas protagonizada por los grupos armados de Fidel Castro.
¿Qué le da legitimidad a este régimen? ¿El andamiaje de normas jurídicas que como una cascada impone cada año para construir un falso Estado de Derecho…?
No lo hay. Ni siquiera se está aquí ante un Estado de Legalidad, porque las normas que no responden al consentimiento e interés de los gobernados, y que a la vez no son aprobadas por legítimos representantes y en el marco de instituciones de derecho, nacen y mueren viciadas, torcidas.
Cuba es el pueblo, la nación, los ciudadanos reunidos en instituciones libres, independientes, que ejercitan funciones conforme al consenso de la mayoría verificado en elecciones libres, en el marco democrático de la pluralidad política, del disenso que da paso a la alternancia en el Poder.
Cuba es el espacio político donde se ejercitan todas las garantías y los derechos humanos más diversos.
Esa Cuba fue barrida y secuestrada por la ‘Cuba’ que la presidenta mexicana se niega a abandonar, que es la dictadura castrista; antes de Fidel Castro, luego de su hermano ya nonagenario, pero aferrado igual al Poder porque, como para aquel otro, Cuba le pertenece, con todos los millones de seres humanos que el ve como siervos dentro, cada vez más menguados…
¿Y qué crisis humanitaria defiende esta ‘amiga de sus amigos’ que no ocurra hoy en Cuba?.
Se necesita ser en extremo cínico, desvergonzado, para dibujar como un hecho futuro lo que es una tragedia cotidiana para los cubanos desde hace décadas, y todavía más aguda, más dramática en los últimos años.
Basta buscar la definición de ‘crisis humanitaria’ y mirar a la inmensa mayoría de la vida cotidiana de los cubanos, de sus familias, de su existencia…
Esta vida infame, miserable, carente de todo, no nos ha sido impuesta por una ‘potencia extranjera’ , sino por los verdaderos terroristas que se dicen gobernantes mientras socavan nuestras libertades, nos aniquilan más y más, año tras año.
A esta señora no le importan conceptos como ‘soberanía’, ‘autodeterminación de los pueblos’, o ‘no injerencia en asuntos internos’; a ella le preocupa que sus amigos en el Poder, esos que le despachan médicos a México como quien comercializa viandas en una carretilla ambulante por toda la Habana, no la dejen ‘al garete’, para poder allá seguir haciendo en la tierra de Juárez lo que Castro hizo aquí: comprar voluntades, manipular consciencias, o como gustan decir los políticos ávidos de eufemismos: ‘desarrollar un clientelismo empobrecedor…’
La mentira tiene patas cortas, y en Cuba ya pocos ‘se chupan el dedo’…