Enter your email address below and subscribe to our newsletter

El silenciador de pedos también amortiguaba olores

Comparte esta noticia

Por Edi Libedinsky ()

En la Venecia del siglo XIX, las apariencias eran determinantes. El silencio era obligatorio, incluso para los procesos corporales más naturales. Bajo esta premisa surgió la Vanvera.

Este dispositivo se diseñó para silenciar y perfumar las flatulencias en público. Si bien existían antecedentes en la antigua Roma y Egipto, los venecianos perfeccionaron el sistema.

Se fabricaron dos versiones principales:

Vanvera da Passeggio: Se ocultaba bajo la vestimenta y se accionaba mediante un cordón. Permitía la liberación de gases de manera silenciosa mientras la persona se desplazaba.

Vanvera da Alcova: Versión para interiores. Utilizaba tubos para derivar los olores hacia otras habitaciones o directamente al exterior del edificio. Su uso era habitual en contextos privados.

El interior del aparato contaba con cámaras de retención y hierbas aromáticas para neutralizar los olores. El fin único era preservar el decoro social a cualquier costo.

El invento cayó en desuso, pero dejó una huella en el idioma. Se cree que la expresión italiana «parlare a vanvera» (hablar sin sentido) deriva de este artefacto. Es un ejemplo de cómo la necesidad de ocultar la naturaleza humana puede derivar en soluciones absurdas.

La historia no siempre registra actos heroicos. A veces solo refleja los extremos de la cortesía.

Deja un comentario