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Por Yeison Derulo
La Habana.- Hay que empezar diciendo algo claro: vender como un hecho consumado que Delcy Rodríguez “se comprometió” a cortar el petróleo a Cuba, y presentarlo como la estocada final al régimen, es más propaganda que realidad política.
Marco Rubio lo dijo en el Senado, sí, pero una cosa es lo que se declara en Washington y otra muy distinta lo que ocurre en la dinámica real entre dos dictaduras que llevan años sobreviviendo a base de trampas, discursos y favores mutuos. En estos sistemas, la palabra “compromiso” vale lo mismo que una promesa de estabilidad eléctrica en la Mesa Redonda.
El discurso de Rubio apunta a la yugular simbólica del castrismo: el petróleo venezolano. Sin ese oxígeno, Cuba se apaga —literalmente— y el régimen entra en pánico. Pero creer que Delcy Rodríguez, pieza clave del madurismo, va a sacrificar a La Habana por buena voluntad democrática o por un súbito ataque de reconciliación nacional, es subestimar la naturaleza mafiosa del eje Caracas–La Habana. Estas alianzas no se rompen por declaraciones ante el Senado, sino cuando ya no queda nada que exprimir.
Además, esta narrativa triunfalista omite algo esencial: el régimen cubano ha demostrado una capacidad casi infinita para trasladar cualquier golpe externo directamente al lomo del pueblo. Si se corta el petróleo, no se corta el poder de la cúpula; se multiplican los apagones, se paraliza el transporte, se hunden aún más los hospitales y se le exige al cubano “resistencia creativa”. La dictadura no cae porque no haya combustible; sobrevive, como siempre, haciendo que otros paguen la factura.
Por eso, más que “la última estocada”, este anuncio suena a otro capítulo de la larga novela de sanciones, promesas y titulares ruidosos. Ojalá el fin del petróleo venezolano significara el principio del fin para la dictadura cubana, pero la historia reciente demuestra lo contrario: el régimen no cae por inanición, cae cuando el miedo cambia de bando. Y eso, lamentablemente, no se decide en el Senado de Estados Unidos, sino en las calles de Cuba.