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Por Yosmany Mayeta Labrada
Washington.- El cantante cubano Abel Díaz Rodríguez, conocido artísticamente como “El Chulo”, enfrenta uno de los momentos más críticos de su vida fuera de los escenarios, luego de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) lo identificara como un individuo de “alto riesgo para la seguridad pública”, tras su arresto en territorio estadounidense.
De acuerdo con declaraciones oficiales ofrecidas por la agencia federal a medios como Telemundo y Univisión, las autoridades consideran que el reguetonero estaría vinculado activamente a la pandilla Latin Kings, una de las organizaciones criminales más violentas y extendidas del país.
ICE sostiene que Díaz Rodríguez llegó legalmente a Estados Unidos en 2011 mediante una visa de prometido, pero posteriormente fue condenado en 2017 por delitos graves, incluyendo intento de asesinato en segundo grado y agresión agravada con un arma mortal.
Según la agencia, un juez de inmigración emitió una orden final de deportación en octubre de 2018, lo que ha colocado al artista bajo un proceso migratorio prácticamente irreversible.
El cantante fue detenido el 22 de enero de 2026 y permanece bajo custodia federal mientras se ejecuta el procedimiento de expulsión.
Fuentes migratorias indicaron que su deportación podría no limitarse únicamente a Cuba, sino que también se evalúa la posibilidad de enviarlo a un tercer país, dependiendo de las condiciones diplomáticas y del desenlace del caso.
El abogado defensor del artista, José Guerrero, reconoció recientemente que ve “muy difícil” que El Chulo pueda obtener libertad bajo custodia de ICE, debido a la existencia de una orden definitiva de deportación ya emitida desde años atrás.
Mientras seguidores del reguetonero esperan respuestas, el caso ha desatado una ola de debate dentro de la comunidad cubana en Estados Unidos, en un contexto donde las autoridades han endurecido sus operaciones contra inmigrantes con antecedentes criminales.
El futuro de “El Chulo” hoy ya no depende de la música, sino de un expediente migratorio marcado por acusaciones que lo colocan en el centro de una de las investigaciones más delicadas del momento.