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Reparten atraso y lo venden como distribución

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Por Oscar Durán

Santiago de Cuba.- No sé cómo no les da pena publicar en un medio oficial las tres porquerías que dan en la Canasta Familiar. Son unos ridículos. La Dirección del Grupo Empresarial de Comercio en Santiago de Cuba “actualizó” sobre la distribución de la Canasta, como si estuviéramos ante un logro y no frente a la confirmación de un desastre estructural que lleva décadas acumulándose.

Según ellos, comenzó la distribución de una libra y media de azúcar por consumidor correspondiente al mes de enero. El mismo país que durante años se vendió como potencia azucarera hoy celebra, sin pudor alguno, que llegue una cantidad ridícula de azúcar, tarde y mal. No es una noticia: es una humillación convertida en nota informativa.

También hablan del chícharo. En Palma Soriano y San Luis entregan 40 onzas “de la primera distribución”, completando los meses de julio a octubre. O sea, estamos comiendo —cuando se puede— lo que debió haberse entregado hace medio año. A eso se le suman 30 onzas más para todos los municipios, correspondientes a noviembre, diciembre y enero. El régimen, con total desparpajo, normaliza el atraso crónico y lo presenta como eficiencia logística. Aquí no hay planificación, hay supervivencia administrada.

Dicen, además, que se está completando la compota para los niños, en la décima vuelta, del mes de diciembre. Décima vuelta. Esa frase, por sí sola, debería provocar vergüenza institucional. Pero no. En Cuba la infancia se mide por “vueltas”, retrasos y parches, mientras los discursos oficiales hablan de prioridad y sensibilidad social.

Comenzó también la distribución de leche para embarazadas y enfermos crónicos. Y uno se pregunta: ¿comenzó cuándo debía haber comenzado? ¿O comenzó ahora porque antes no había nada? Porque en este país todo “comienza” tarde, cuando el daño ya está hecho y cuando la gente lleva meses inventando, resolviendo o simplemente pasando hambre.

El remate de esta novela es casi ofensivo. Informan que el módulo de aseo con jabón de lavar para personas postradas fue entregado completo en 2025. Aplausos. Pero inmediatamente aclaran que no ocurrió lo mismo con quienes padecen incontinencia, porque, según el Plan Minsap, eso se quedó en agosto. Agosto, señores. Tal parece que la incontinencia es una moda estacional y no una condición permanente que no entiende de planes fallidos ni de excusas burocráticas.

Este es el retrato de un país donde el Estado llega tarde a todo y aun así exige agradecimiento. Donde se reparte miseria con cronograma y se administra la escasez como si fuera una política social. El régimen cubano no gestiona: sobrevive a base de parches, atrasos y propaganda, mientras el pueblo hace malabares para no caer.

Y después se preguntan por qué la gente se va, por qué protesta, por qué ya no cree. Nadie vive de promesas atrasadas ni de chícharos fuera de fecha. Cuba no necesita más “actualizaciones”; necesita un gobierno que deje de justificar lo injustificable. Pero eso, claro, no viene en ninguna canasta.

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